Lamb – Arena (Madrid)

Lamb es, casi sin ninguna duda, uno de los grupos más contradictorios de la actual escena electrónica. El dúo, formado por Andrew Barlow y Louise Rodees, parece haber dado con la receta para combinar los adrenalíticos sonidos del drum’n’bass con la serenidad del downtempo.

La plasmación en directo de este extraño cóctel no siempre consigue alcanzar la exquisitez, pero, no cabe duda, que no deja a nadie indiferente. Ésta es al menos la impresión que dejaron ante el público que acudió a la madrileña sala Arena el pasado 18 de diciembre.

En medio de una neblinosa oscuridad, descalza y vestida como una verdadera neohippy, Louise Rodees abrió su actuación en vivo con “Darkness”, una de las canciones más sombrías de Between Darkness and Wonder, su último álbum. Para calentar el ambiente, algo frío después de una composición un tanto extraña y difícil, el dúo interpretó su éxito “Little Things”, un tema de drum’n’bass que hizo bailar a casi todos. Después llegaron “Stronger” y “Cold”, dos mediocridades que no alcanzan la intensidad y la delicadeza de sus mejores temas.

Tras este pequeño bache, el dúo nos volvió a hechizar con la magnífica “Till the Clouds Clear”, una canción lenta donde pudimos apreciar todos y cada uno de los matices de la espléndida voz de Rodees. La magia prosiguió con “Gabriel”, ese himno que no hemos podido dejar de oír en todo tipo de recopilatorios de downtempo y chill-out. Perfecta muestra de cómo fundir pop y música electrónica, el tema llevó al éxtasis a un público que conocía la letra de cabo a rabo.

Para despertar al público de la agradable duermevela, Lamb se sumieron en territorios más calientes con “Sun”, una fallida mezcla de electrónica y reggae que no terminó de convencer. Algo que sí hizo “What Sound”, quizá la canción que mejor sintetice la simbiosis de drum’n’bass y downtempo que el grupo siempre ha querido lograr. Igualmente efectivos se mostraron con sus revisiones de “Gorecki” y “Cotton Wool”, dos temas que se encuentran entre lo mejor del dúo.

Sin embargo, la recta final del show ensombreció algo la actuación de Lamb. El tono Evanesance de “One” y las mediocridad de “Please”, “B Line”, “Bonfire” o “Lullaby” no fueron broches de oro para un concierto algo irregular.

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