Las salas de conciertos de Madrid atraviesan una situación crítica que amenaza la continuidad de buena parte del circuito de música en directo de la capital.
Así lo ha denunciado Madrid en Vivo, la asociación que agrupa a estos espacios, alertando de que el aumento de los costes operativos, los cambios en los hábitos de consumo y una creciente competencia están llevando al sector al límite. En los últimos cinco años han desaparecido recintos emblemáticos como El Junco, Caracol, Casa Patas, Marula, Rock Palace, Bogui Jazz, Segundo Jazz, El Plaza o BarCo, a los que se suma ahora el inminente cierre de Gruta 77 y las dificultades económicas que atraviesa Café Central.
La asociación señala especialmente la proliferación de conciertos gratuitos durante los meses de primavera y verano, así como el auge de los macrofestivales y grandes eventos, como algunos de los principales factores que están debilitando a las salas de pequeño y mediano aforo. Según denuncian, este modelo concentra la atención mediática y buena parte del presupuesto del público en unos pocos espectáculos multitudinarios, dejando en una posición muy vulnerable a los espacios que sostienen la programación musical durante todo el año. A ello se suman problemas estructurales como el encarecimiento de los alquileres y una normativa de aforos que consideran desactualizada.
El deterioro económico también se ha visto agravado por el descenso de los ingresos derivados del consumo en barra, históricamente una de las principales fuentes de financiación de estos locales. Javier Olmedo, director general de Madrid en Vivo, advierte que «los conciertos no son una fuente de beneficios real para las salas, sino más bien una apuesta arriesgada y romántica por el la música y la cultura». Además, subraya que «es una realidad patente que el consumo en barra del público más joven es mínimo o nulo, y el del público más adulto es cada vez menor y menos prolongado, dado que cada vez permanecen menos tiempo en la sala».
Ante este escenario, la asociación reclama un mayor respaldo institucional, una revisión de la normativa de aforos y un sistema de ayudas más sólido para evitar lo que considera un posible “apagón cultural” del circuito independiente madrileño.













