Placebo – Palacio de Deportes de la Comunidad (Madrid)


Dos años después de su última visita a la ciudad (inmersos entonces en una mini gira especial por pequeñas salas que hizo parada en Joy Eslava), Placebo volvía a actuar en Madrid para defender en directo las canciones del que es su último álbum hasta la fecha, Loud Like Love (2013). La banda regresaba así a una localidad en la que siempre ha contado con un público fiel y entregado, capaz de agotar las entradas del Palacio de Deportes de la Comunidad en su remodelado formato para este tipo de eventos.

La única fecha veraniega del grupo en nuestro país al margen de festivales sirvió para certificar definitivamente la versión 2.0 del trío sobre el escenario. Tras siete discos de estudio y dos décadas de carrera, los británicos se decantan por obviar casi por completo sus tres primeros y más celebrados trabajos –Placebo (96), Without You I’m Nothing (98) y Black Market Music (00)- y sus respectivos singles, centrándose en obras posteriores y cediendo especial protagonismo a composiciones de su más reciente entrega. La tesitura ofrece una visión sensiblemente más encerada e introspectiva de la formación, completada con una actitud acorde sobre el escenario, moderada en formas y lejos de aquel descomunal despliegue eléctrico y nervioso ofrecido por Brian Molko y compañía durante la década de los 90 y posteriores.

El nuevo aspecto del grupo sacrifica eficiencia, vistosidad, ritmo y hedonismo para apostar por la precisión y profundidad de medios tiempos como “Song To Say Goodbye”, “Exit Wounds”, “B3” o “Too Many Friends”. Acompañados de tres músicos adicionales, la banda ofreció un (escaso) concierto de apenas hora y media siempre con la peculiar voz de Molko luciendo en plenitud e impecable en ejecución y sonido, que contó con puntuales concesiones a la celebración masiva en “Every You Every Me” o la dupla formada por “Special K” y “The Bitter End” con la que finalizaron el grueso de su actuación. Los añadidos continuaron la tendencia y apostaron por la elegante sobriedad de “Beging The End”, la habitual revisión del “Running Up That Hill” de Kate Bush justo el día en que la artista cumplía 56 años, “Post Blue” y el último destello de “Infra-red”.

Placebo siguen luciendo como excepcional e incontestable banda de directo, tal vez incluso más que nunca atendiendo a las virtudes de la propia interpretación. Es sólo que la nostalgia pesa y en ocasiones cuesta aceptar su inevitable madurez. Y, en realidad, también la propia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.