shego se reinician con MIAU, onomatopeya gatuna que titula un breve pero significativo EP que despeja las dudas sobre su continuidad tras la marcha de Maite Gallardo hace unos meses y nos deja entrever que lo que habrá más allá de No lo volveré a hacer.
Raquel Cerro y Charlotte Augusteijn se vuelven cuarteto con lo refuerzos de Irenegarry a la guitarra y Elena Sabio (Vicente Calderón) a la batería y nos presentan diez minutos donde hablan del fin de una amistad (suponemos dónde apuntan los dardos), con una inmediatez y crudeza con las que amplían rango de acción y nos recuerdan a bandas como Wet Leg o Sleater-Kinney, aunque sin perder esa peculiar manera de confrontar las cosas desde la ironía.
«Mala suerte» abre el lote con guitarras punzantes, un tono más oscuro del que acostumbran y una sensación de seguridad y empoderamiento para poder mirar a la cara a lo que viene. Y es que ya conocíamos la historia de «amiamiga», tema central del EP, que deja algunas lecturas sobre el fin de una amistad; un tema contenido que se mueve entre el rencor, la nostalgia y las lecciones aprendidas aunque sin demasiadas lamentaciones: «ya nos veremos en el infierno».
El lote se completa con «(casi no vivo para contarlo)» que ahonda en la misma temática pero se cierra con un portazo, arrancando muy post-punk y con una gran base rítmica, para terminar explotando con un estribillo que promete interesantes caminos a explorar que (esperamos) no tarden en llegar.





















