La matanza perpetrada en el Instituto Columbine por Eric Harris y Dylan Klebold fue uno de los episodios más negros (y también mediáticos) de la peor historia de los Estados Unidos. Un capítulo de gran repercusión, ampliamente seguido en su momento y analizado a posteriori a través de un sinfín de artículos y especiales. Unos y otros osaban, en ningún caso, si quiera acercarse a la presente tesis que sobre el asunto –y en base a un trabajo de más de una década– ha sido capaz de alumbrar Dave Cullen. El imponente tomo (casi quinientas páginas) es ahora publicado en nuestro país, en su edición revisada y aumentada, por la editorial catalana Contra.
“Columbine” no es sino un producto cercano a la obra maestra, en concreto del true crime, pero también resultaría un producto intachable (y valiosísimo) desde un punto de vista psicológico y, por supuesto, desde la óptica que aportan sus atenuantes sociales. Un documento que escudriña hasta límites y detalles insospechados aquel telón que a finales de los noventa enmarcaba la Universidad del estado de Colorado, con paradas en aquellos protagonistas (hasta entonces anónimos) que daban vida a escenas cotidianas y no demasiado diferentes a las que se sucedían en cualquier otra escuela preuniversitaria del país. Para lo bueno y para lo malo. Porque, como en cualquier instituto del mundo, los estratos sociales (aquellos acotados por la popularidad de cada estudiante) marcaban un devenir diario.
El mismo desarrollo que, en parte (y solo en parte) terminaría desembocando en el terrible crimen que dejo trece muertos, incontables heridos y un reguero de sangre que, a pesar del paso del tiempo, nunca ha terminado de secarse del todo. El interés de Cullen comenzó el mismo día de la tragedia, cuando llegó al escenario para cubrir el suceso, prendiendo entonces la llama de una obsesión que, a lo largo de los siguientes años, no hizo sino crecer con la intención de aglutinar motivos, situaciones, personalidades y, en definitiva, explicaciones parciales sobre un acto atroz. Esa obcecación absoluta es la que ha llevado al autor a levantar ese firme tótem de periodismo de investigación que es Columbine, por momentos emocionante, siempre intuitivo en sus pesquisas y absolutamente devastador en consecuencias.
Un libro que, junto a la (también magnífica) película rodada por Gus Van Sant y estrenada en 2003 bajo el título de Elephant, se antojaría como la secuencia más fiel posible, así como testimonio definitivo acerca de lo acontecido aquel aciago 20 de abril de 1999. Columbine implica una lectura estremecedora, derivada directamente del nivel de detalle y de una capacidad, la de Dave Cullen, anormalmente precisa para diseccionar los hechos, diseñar la estructura argumental y, por último y sobre todo, plasmar los resultados con claridad meridiana, en un volumen que no es sino ensayo de obligado consumo acerca de (entre otras cosas) la violencia juvenil.
Puedes comprar el libro: Columbine de Dave Cullen (Contra) en la web de su editorial.




















