The Divine Comedy + Cathy Davey + El Brindador – Oasis Club Teatro (Zaragoza)

El francés afincado en Zaragoza Eric Cihigoyenetche defendió con acierto los temas firmados bajo el nombre de El Brindador, certificando el secreto a voces que circula en la ciudad acerca de la calidad de sus canciones, al tiempo de probar lo atinado de su elección como artista local invitado para inaugurar la noche. El músico debutará antes de que finalice el año con el Moonstone EP (2010) al amparo del sello Grabaciones en el Mar.

Menos fortuna tuvo la cantautora Cathy Davey -elección del propio Hannon como acompañamiento a lo largo de toda la gira- presentando las canciones de su último disco The Nameless (2010), tras verse obligada a lidiar con un irrespetuoso y creciente murmullo motivado por la impaciencia del generoso público congregado para disfrutar del irlandés. Su compatriota mereció sin duda bastante más atención y mejor suerte.

Con el inspirado Bang Goes The Knighthood (2010) aún reciente y bajo el acertado título de An Evening With Neil Hannon´, se presentaba la última gira del hombre detrás de los imprescindibles The Divine Comedy. Una serie de conciertos diferentes que acercaba al músico por primera vez a Zaragoza, y en el que se acompaña únicamente de distinguido piano de cola y guitarra acústica, renunciando al habitual barroquismo envolvente en sus composiciones.

Con un simpático guiño, Neil Hannon tomó el escenario luciendo inmaculada imagen de gentleman británico, trajeado y convenientemente adornado con maletín, pipa y bombín, en el inicio del que sería continúo acercamiento hacia un público ganado de antemano, derivado en pura admiración hacia el protagonista al tiempo que las preciosas canciones se sucedían con el encantador vocalista compartiendo historias y manteniendo la intachable elegancia de su obra entre despreocupada complicidad y familiar intimidad.

Una audiencia ensimismada ante la belleza vocal y el carisma del artista que, sentado al piano casi todo el tiempo, interactuaba y bromeaba continuamente con ojos achispados, sonrisa burlona y toneladas de fina ironía adornando el exquisito pop latente en un cancionero desnudo. Momentos reservados para el divertimento como una fantástica “At The Indie Disco” -palmadas y chasquidos incluidos-, “Your Daddy’s Car”, los silbidos de “Songs Of Love” o la versión del “Don’t You Want Me” de The Human League, junto a otros de grandísima intensidad como “Everybody Knows (Except You)”, “If…”, “Our Mutual Friend”, “Tonight We Fly” o “A Lady Of A Certain Age” a la guitarra.

Tras unos añadidos de lujo con la bellísima “The Frog Princess” y la coreada “National Express”, el accesible compositor agradeció la asistencia, volvió a colocarse su tradicional indumentaria y, tras posar amablemente para las últimas fotos, desapareció dejando tras de sí el influjo de una mágica, lujosa e inolvidable velada difrutada de tú a tú con un creador inmaculado.

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