The Magnetic Fields – Realism (Nonesuch)

Después del extraordinario Distortion (Nonesuch, 2008), un trabajo memorable que ha pasado a formar parte imprescindible de nuestra discoteca permanente, esta nueva entrega de la banda liderada por Stephen Merritt era uno de nuestros discos más esperados del año. Desde luego, superar su anterior LP era bien complicado; pero Merritt es gato viejo, además de músico polifacético, y ha afrontado este reto de la mejor manera: sin intentarlo. Nuevamente, The Magnetic Fields nos obsequian con un enésimo cambio de rumbo.

Si su anterior trabajo nos conducía por territorios sonoros tan exquisitamente melódicos como agresivamente distorsionados – con una producción magistral del propio Merritt -, este Realism se aparta de esa senda para mantenerse consistentemente fiel a un sonido mucho más limpio, más naïf (más aún, se entiende) y mucho más folk. De hecho, es naïf hasta la exageración; abundan las canciones cuasi-infantiles y, en general, es la banda sonora perfecta para un paseo despreocupado por la ribera del Támesis o por las plazas de tu barrio. No obstante, la simplicidad de The Magnetic Fields sigue superponiéndose a un poso  más amargo, más maduro, alejado de la alegría de sol y desayunos en la cama de grupos como Herman Dune o Pink Martini, y que resultará mucho más familiar a aquellos que disfruten con la Velvet Underground más simpática, pero siempre algo malévola, de “Sunday morning” o “Who loves the sun”.

El tempo general, no obstante, es más relajado y por desgracia relativamente homogéneo, lo que equivale a calificarlo de ligeramente plomizo. A pesar de que las letras y los arreglos si nos ofrecen sorpresas ocasionales, se echa en falta la gigantesca creatividad que se derrocha en Distortion, por ejemplo, o en los otros experimentos de Merritt (como los fantasiosos The Gothic Archies). Por todo ello Realism no es un disco de escucha fácil, ni que vaya a sorprendernos a la primera, pero, cual caverna pirata, oculta unas cuantas joyas que sin duda merecen la pena el pequeño esfuerzo de concederle unas cuantas escuchas. Desde luego lo que si se encontrará, desde el primer momento, es una gran claridad de ideas, mucho sentido del humor, y el saber hacer de una banda que entiende la música de manera natural y muy cercana.

Con todo, a pesar de no ser el disco de la década, sí es una excelente excusa para aquél que aún no haya descubierto el super-duper-fantabuloso mundo de Stephen Merritt. Tanto con The Magnetic Fields como con sus demás proyectos (variados y numerosos: The Gothic Archies, The 6ths, Future Bible Heroes, etc…), el músico norteamericano ha cimentado ya una carrera llena de música exquisita y, sobre todo, de divertidas sorpresas que sería una pena perderse. Escuchar con un poco de cariño este buen disco será un primer paso del que nadie podría arrepentirse.

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