Hakim (Sala Apolo) – Barcelona 15/09/17

Todos eran el león de Egipto menos el único que realmente lo era. Toda la banda, compuesta de una cantidad cercana a los 20 músicos, iba corporativizada con el logo del felino anaranjado menos el felino mismo, quien como rey histórico de la selva que es y se autoconsidera, vestía con lo que a él le daba la real gana, nunca mejor dicho. Todo para su debut en Barcelona y en España salió un poco así, como Hakim se propuso, improvisando según su estudiada y bien curada voluntad. Todo o casi todo, tristemente, porque se hizo raro ver una Sala Apolo no tan repleta como debiera de haberse puesto para recibir a los cuatro Beatles en uno del shaabi.

Se dirigió al público siempre en árabe, sin siquiera intentar hacer el paripé ese de aprenderse unas palabritas en castellano, porque, ¿para qué? El león de Egipto es él, y nosotros, poco más que europeos del sur, por mucho que tan humilde título, debido a injusticias y surrealismos varios del mundo moderno, a veces pueda colocarnos a la altura de un emperador africano sin haberlo comido ni bebido.

La comunidad de fans árabe era mayoritaria a las orillas del escenario, por supuesto, aunque también cabían admiradores procedentes del sur del otro lado del charco, curiosamente; mi colega de Brasil me contó que el pop medioriental era muy popular en su país entre seguidores de telenovelas y practicantes de la danza del vientre. Nunca se sabe hasta dónde puede llegar cualquier cosa a través de Internet.

Lo que más impacta de Hakim es su potencia bucal, en demasiadas ocasiones enterrada por un exceso de volumen en la majestuosa instrumentación de acompañamiento. Y talvez incluso un poco más que su prodigiosa garganta sorprenda el contraste entre lo tradicional de su canto y lo desvergonzadamente afeminado de sus manierismos; una suerte de Earth, Wind & Fire musulmán, como lo describió otro amigo que sí era de aquí. ¿Será que ni sus paisanos asentados en Europa soportan el contraste entre transgresión y tradición de Hakim? ¿Es por eso que no vinieron en masa a verle? ¿O se trata simplemente de que Barcelona es tan impredecible como de costumbre? Todo puede ser. Se ve que ni un león de Egipto es completamente inmune a la adversidad.

 

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