Basta con mirar un par de fotografías del libreto de Trees Outside the Academy (07) para hacerse una idea de qué personaje estamos hablando. En una de ellas vemos a un adolescente y greñudo Thurston Moore posando ante una nevera vacía (un triste bote de ketchup y un paquete de panecillos es todo lo contiene) mirando desafiante a cámara con el vinilo del Horses (75) de Patti Smith en la mano. En otra vemos a un Moore niño escuchando el radical Metal Machine Music (75) de Lou Reed con cara de satisfacción. Nueva York y música con cojones, eso es lo que define tanto a sus ídolos como a su propia banda, Sonic Youth.
El segundo disco en solitario de Thurston Moore es lo de siempre pero diferente. Ahí está el característico rasgueo nervioso de guitarra de la juventud sónica y los reconocibles patrones rítmicos de Steve Shelley (batería en todos los temas del disco), pero también vemos una gran voluntad de expresión propia, ajena a Sonic Youth. Moore tiene algo que decir y en la banda madre no hay lugar para las guitarras acústicas y los arreglos de cuerda que inundan este trabajo discográfico. Aquí descubrimos la, hasta ahora desconocida, faceta intimista de un Thurston Moore que sorprende y convence en temas como “Frozen gtr” y “The Shape is in a Trance” (ambas con J.Mascis de Dinosaur Jr. a la guitarra), las acústicas “Honest James” y “Fri/End” o la pieza para piano “American Coffin”. Como no podía ser de otra forma, la vena ruidosa se le escapa a Moore en “Wonderful Witches” y “Trees Outside the Academy” pero la calma y una escucha plácida y agradable marcan el tono del disco. Conociendo los antecedentes del músico, sabíamos que esto sería bueno, pero no imaginábamos que tanto.


















