Tras 40 años de carrera, los Siniestro Total cierran ciclo en Madrid. Se despiden y se jactan de no haber pisado la Audiencia Nacional en todos estos años pese a las burradas que han escrito. Eran otros tiempos…
Julián Hernández y compañía se quedaron cortos en sus cálculos y tirando alto eligieron el Wizink Center de Madrid para su concierto de despedida. Lo vendieron todo para el viernes y se lanzaron a por una segunda fecha el sábado. Con algo menos de público, solo pista y fondo, la volvieron a liar. Unos 10.000 fieles que sumados a los 15.000 del día anterior, con los tickets más baratos por encima de los 40 lereles, les va a complementar la pensión durante unos cuantos años. El, ya clásico, tema monetary de las giras de despedida.
Atardece sobre el barrio de Salamanca y con una temperatura estupenda, atravieso la plaza de Dalí, recojo la acreditación en las taquillas y me busco algo que echarme al cuerpo. Comida mexicana. Tres tacos vegetarianos con un muy generoso relleno y una birra nacional sin gluten (No soy celíaco pero las con gluten tienen más kilómetros que Kílian Jornet). Entro al estadio. Pista para la prensa. Repto hasta acercarme a unas 10 filas del escenario. Muchas ganas de fiesta. Ambientazo. Los técnicos de cámara nos amenizan la espera haciendo planos del público y sacándonos en pantalla. Alborozo entre los televisados.
Apagan luces y comienzan los guitarrazos. Los pies despegan del suelo desde el primer tema. Sin calentar la voz, empiezo a berrear los trozos de letra que recuerdo. Es una liturgia. Miles de feligreses con el misal memorizado por años de entreno se desgañitan a coro. «Tan hermoso», «Assumpta», «Ay Dolores», «España se droga»… van sonando sin casi tiempo para recobrar el aliento.…. La lista supera los 40 temas.
En el escenario, Hernández, Avendaño, Beltrán y Soto junto con Miguel Costas, que allá por el 94 dejó la banda y que en estas dos noches ha vuelto a subirse a las tablas con sus antiguos compañeros de correrías. Este y Julián Hernandez se turnan al micro, siendo Miguel el encargado de cantar la mayoría de los temas de su época (81-94). Durante la velada subirán también otros que fueron componentes de los Siniestro. Los bajistas Alberto Torrado y Segundo Grandío. Y el recuerdo para el genial Coppini, que cantó en el primer LP antes de fundar Golpes Bajos.
A la hora de concierto estoy sudado y me han tirado medio mini de cerveza en la camiseta. Es lo que tiene meterse en un pogo con eufóricos que rápidamente olvidan que conseguir el preciado líquido les ha costado perderse un par de canciones y unos cuantos billets. Algunos de los damnificados miran con el gesto torcido. Es el mercado amigo…
Un par de veces me rulan un mini. Compadreo generalizado. En al menos 5 ocasiones la cerveza me llega por el aire desde algún mini volador. ¿Lluvia dorada?
Pareja de enamorad@s. Ambos altos. Él, incipiente alopecia y camiseta de conciertos Heavys. Ella, tipazo, rubia, escote de vértigo y transexual. Cero homofobia. Recuerdo el temazo que no han tocado hoy. Las tetas de tu novia….¿Las de silicona pueden desarrollar cáncer de mama? Y lo que es mejor, ¿Querría tocarlas?
Para el cierre nos dejan tres trallazos. «Bailaré sobre tu tumba», «¿Quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos?» y «Somos Siniestro Total». Descarga final de energía y adrenalina. Miro alrededor. Sonrisas de satisfación. Camisetas pegadas al pecho. Sudor corriendo por las sienes. Misión cumplida, hicimos el cardio de esta semana.
La suela de las zapatillas se pega a la pista. Decenas de clásicos de la Cultura Popular después, me marcho con una sonrisa en los labios. Su ultimo guiño en pantalla «Lo sentimos mucho, no volverá a ocurrir» tras 40 años de escenarios, uno más de los que reinó el prófugo mataelefantes.
Ya en la calle me analizo. No me pica un huevo (tampoco la tocaron), pero tengo un ligero dolor testicular. Olvidé el reposo debido tras la vasectomía (Julián, ahí tienes una canción) de hace menos de un mes. La operación de fimosis se la dejo a mi hermano.
Camino del metro me doy cuenta de que perdí la mascarilla. Tarareo que el mejor camino es el de la cama. Pitido en los oídos. Demasiados decibelios. Leo en el móvil, que esta mañana han okupado la antigua sede de UGT en Madrid antes de que la vendiesen para hacer un hotel. Justicia poética punk.
















