Parece ser que tras la muerte del gran rey midas del dub Lee «Scratch» Perry en 2021 se barajaron muchas últimas posibles colaboraciones del jamaicano que estaban guardadas en un cajón en aras de ver la luz en algún momento. Al final los elegidos realmente fueron Mouse On Mars para su última colaboración en vida, y como dicen en su web, no sé sabe si fue por alguna conexión entre sellos discográficos o algún amigo en común, o simplemente que a Perry le apetecía pasar unos días fuera y pisar suelo alemán para grabar este faraónico Spatial, No Problem.(Domino, 2026) que se grabó en el estudio Paraverse del dúo germano que tienen en Berlín.
Es evidente que las conexiones con Domino parecen palpables: Mouse On Mars se aliaron con Mark E. Smith bajo el nombre de Von Südenfed del que surgió el enigmático Tromatic Reflexxions (2027), un trabajo en donde se articulaba un universo muy particular entre el ambient orgánico y mutable que se dejaba impregnar por las aristas vocales de Smith. Un trabajo que, a día de hoy, sigue sonando entre sofisticado y desaliñado; entre los pasajes robóticos y de sustrato teutón y la ponzoña postpunk que, poro aquella época empezaba a repuntar.
En este caso estamos ante uno de esos discos que generan absoluta adicción. “Rockcurry” inicia el viaje con ritmos que recuerdan a los entramados de Neu!, y la voz de Perry declama sobre una colcha de latidos repetitivos en donde la electrónica es otro componente más en un híbrido de psicodelia y dub. La espacialidad entre las notas da un gran plano panorámico por el que dejarse llevar en la intensa “Hallo Shiva”, con Andi Toma y Jan St. Werner elaborando imbricadas letanías de ensueño ocultas entre volutas de marihuana.
El pulso tribal de “Economic Train” nos hace recordar a los Mouse On Mars de su etapa inicial en el sello Too Pure, con bases pregrabadas que parecen inocular el mismo veneno que aquel Scientist Meets The Space Invaders de los Scientist de principios de los ochenta, más unos saxos que irradian todo el groove del afrobeat. Las sonoridades arábigas dan cuerpo a la serpenteante “Spatialee”, aunque el dúo alemán trenza cenefas de komische y acentos jazzísticos abisales, para luego mezclar reggae y poliédricos tapices sonoros en “Fire Dali”.
Un disco que, en definitiva, es la evidencia palpable de que el maestro Lee «Scratch» Perry era un alma libre, y Mouse On Mars los perfertos compañeros de viaje para escribir su última página. Una joya.















