Barzin – Voyeurs in the Dark (Monotreme)

El canadiense Barzin ha tardado cuatro años en preparar su nuevo álbum, Voyeurs in the Dark. El tiempo transcurrido, y las circunstancias de estos últimos tiempos, han influido seguramente en el resultado final. Un resultado borroso, difuso, tanto en cuanto al sonido como principalmente en lo que se refiere a las letras. La música se aleja del pop-folk onírico de discos anteriores para abrazar diferentes estilos, teniendo todos ellos en común un aire cinematográfico, ambiental. El título le viene al pelo: las canciones parecen moverse en la oscuridad, dejando que apenas les echemos una rápida ojeada que no nos deja dibujar con seguridad sus contornos.

Las letras se presentan incluso más difuminadas. No parece haber un concepto claro tras ellas, solamente el ir navegando entre la oscuridad que propone el título sin un rumbo concreto, soltando aquí y allá algunas pinceladas de la zozobra del mundo moderno. Esa podría ser la oscuridad, y los voyeurs podríamos ser todos nosotros, moviéndonos a ciegas en un entorno que se nos presenta cada vez más opaco.

Los interludios instrumentales refuerzan esa sensación de estar flotando en una banda sonora de una película sin argumento. Entre dos de ellos, “Golden stairs” e “Impossible voice” aparece, como agazapado entre las sombras, uno de los mejores temas que he escuchado este 2022: “I don’t want to sober up”. El personaje de la canción prefiere vivir confundido en las tinieblas que recuperar la lucidez: la oscuridad le da mayor tranquilidad que lo que pueda ver a la luz de la consciencia. Vuelve a remitirnos al título: “I’m so divided in this morning light, I’m just a voyeur in the dark looking up at someone else’s god”. Una cita autorreferencial que abre las puertas a que, efectivamente, exista alrededor de estas canciones ese concepto que hemos vislumbrado vagamente. “To be missed in the end”, otra de las grandes canciones del disco, apenas contiene un par de estrofas, enmarcadas entre dos inquietantes pasajes instrumentales de carácter muy cinemático, en las que las referencias a la nostalgia y la pérdida acaba dejando un mal cuerpo que la belleza del sonido no neutraliza del todo.

Sea como sea, lo nuevo de Barzin es un trabajo dominado por las texturas, los ambientes y las sensaciones. Un disco de interpretación abierta, marcado por la oscuridad y la ensoñación, cuya belleza tiene muchas caras y alguna de ellas no es demasiado amable.

Escucha Barzin – Voyeurs in the Dark

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