Encontrar una sala adecuada para tocar ha sido siempre más difícil de lo que debería. Una nueva herramienta colaborativa intenta cambiar eso. Cualquier músico que haya intentado organizar un concierto conoce bien la sensación: búsquedas en Google que llevan a webs desactualizadas, mensajes a conocidos preguntando por salas, llamadas sin respuesta y la incertidumbre de no saber qué te vas a encontrar cuando llegues a cargar el equipo. Un proceso que, en pleno 2026, sigue dependiendo en gran medida del boca a boca y de la buena suerte.
Bandflow ha nacido para atacar ese problema. La plataforma, lanzada recientemente, funciona como un directorio colaborativo de salas de conciertos donde bandas, artistas y promotores pueden buscar recintos, consultar sus condiciones técnicas, conocer el aforo y las tarifas, y leer las experiencias de otros profesionales que ya han trabajado allí. Lo que hace Booking con los hoteles o Google Maps con los restaurantes lleva años faltando en el mundo de los conciertos, y esta herramienta apuesta por cubrir ese hueco.
Su ambición, sin embargo, va más allá de ser un simple buscador. Los impulsores del proyecto quieren que las propias salas también puedan actualizar sus datos, mostrar su propuesta y conectar mejor con los profesionales que las buscan, convirtiendo la transparencia en algo que funcione en los dos sentidos.
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