Crystal Castles – Amnesty (I) (Fiction Records)

El primer disco después de la partida de un miembro de un grupo quizá sea uno de los más complicados de hacer, entre una posible nueva forma de producción y la actitud, reticente o no, del público. Crystal Castles se enfrentó a esto con Amnesty (I), el primer álbum que no ha contado con la icónica voz de Alice Glass. Una voz que dio forma y personalidad a multitud de temas que llegaron a ese altar en el que bautizarse como “clásicos”. Era difícil, como en muchas otras ocasiones, llenar un hueco que antes contaba con tanto carácter. Pero Edith Frances ha estado a la altura de todas las formas y maneras, y el que podría haber sido el disco menos Crystal Castles ha terminado siendo el que nos ha devuelto a sus raíces. Amnesty (I), contra todo pronóstico, es la reafirmación de esa dureza a la que nos habían acostumbrado nada más nacer, y da media vuelta al camino que parecían haber emprendido con III (2012), aunque sin desechar por completo esos nuevos elementos que sonaban más new wave.

Es fácil no echar de menos a Alice Glass, aunque suene demasiado duro para los seguidores de su portentoso sonido. Y es que la voz de Edith, aunque más suave, se empapa de las distorsiones que les acompañan como marca de la casa, y se convierte en un sonido familiar. Amnesty (I) no solo recupera esa distorsión y su habilidad para transformar el horror en algo bello, sino también la temática que han protagonizado la mayoría de sus canciones. La muerte es el elemento central en este disco, revuelta entre una producción oscura y brutal y una nueva voz que se debate entre una suavidad lírica y unos chillidos desgarradores.

La belleza que supone el contraste también se plasma en el encadenamiento de sus temas: algunos lentos, oscuros y amables; otros, una bofetada en la cara con la mano abierta. El inicio de “Femen” es una suave e hipnótica nebulosa que desciende lentamente hasta el estallido de “Fleece”. “Char” es un viaje más cercano a un melodioso y mucho más amable synth pop, y “Enth” entra al terreno del industrial de los 90. El corte experimental de “Teach her how to hunt” da paso a una calmada atmósfera marciana en “Chloroform”, y “Frail” y “Concrete” pegan fuerte, como un clásico, para desfogarse en la pista de baile.

Básicamente, Amnesty (I) se sobrepone a la ruptura Kath-Glass y logra superar las expectativas. Un álbum sólido, enérgico y místico que conglomera aquello que da forma al Crystal Castles que conocemos.

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