Personalmente tenía una espinita clavada con Derby Motoreta’s Burrito Kachimba. A principios de 2019 sacaban su primer álbum, de título homónimo. Una banda sevillana que sorprendía por una propuesta mezclando psicodelia, flamenco y distorsión stoner. La tan lejana pandemia, obligó a cancelar el primer concierto que iba a verles en Bilbao. Años más tarde tocaban en el BBK Live, pero (virtudes y defectos de los festivales) coincidían con Underworld, y el veterano dúo británico fueron los que se ganaron mi atención por galones.
Esta vez sí. El concierto en la Sala Para·lel 62 iba a ser el momento. Último concierto en sala de la presentación del cuarto disco Bolsa Amarilla y Piedra Potente (2024). El concierto empezó con una hora larga de retraso, por imprevistos que afectaban a Chaqueta de Chándal, banda iba a abrir el bolo pero canceló por problemas de salud, lo que obligó a retrasar el inicio de los Derby.
Para definir el estilo de este grupo sevillano, sus seis miembros tuvieron a bien crear un concepto: la ‘kinkidelia’. Según han confesado ellos mismos en más de una ocasión, la kinkidelia es la excusa perfecta para hacer la música que les dé la gana, sin etiquetas ya predefinidas. El término junta a la perfección, al igual que ellos, la estética del cine kinki de los 80 y la psicodelia que abraza todo lo que tocan. Siempre, y les honra mucho, han tenido muy presentes los grupos e influencias de las que bebieron, beben y beberán en su música.
El bolo abría con «Agua Grande», al igual que el disco. Un preludio electrónico que recuerda a Justice en la intro de «Genesis». Ya tenían toda la atención del público, y la gente estaba lista para una buena dosis de psicodelia andalusí. Canciones sobre todo de sus dos últimos discos: el de la gira e Hilo Negro (2021), sin olvidar himnos del primer álbum.
Una ceremonia mística de elementos con raíces andaluzas, mitos propios de las tierras del sur y tradiciones gitanas. Todo el imaginario que han creado alrededor de su estética y el sonido, casan a la perfección con la propuesta en directo. Con matices diferentes entre las canciones de los 3 (casi 4) discos, pero siempre con un sonido reconocible. La crudeza del quejío de Dandy Piranha y su presencia en el escenario le convierten en un frontman a la vieja usanza. Papi Pachuli a la batería, Machete Carrasco a los sintetizadores, y Gringo, Bacca y Soni a las guitarras y bajo. Sí, así se hacen llamar. Unos carteles con sus caras y el precio de sus cabezas, y ya serían una banda de forajidos al completo.
El punto álgido del concierto probablemente fue a raíz de la energía creada en «Gitana». Una atmósfera de pedales, efectos y Dandy clamando al cielo una suerte de invocación a un ente superior. Tras esto fue el turno de «Las Leyes de la Frontera» canción creada para la película de Daniel Monzón del mismo nombre, que les sirvió para estar nominados al Goya por mejor banda sonora en 2022.
Con el bis volvieron de cabeza a sus primeros trabajos. Las canciones que les llevaron a donde están. Siempre remarcable su adaptación de la «Nana del Caballo Grande» de Camarón de la Isla. Para cerrar el concierto, el triunvirato por excelencia de la kinkidelia: «The New Gizz», «Aliento de Dragón» y «El Salto del Gitano». Tres temas que definen por sí solos lo que son los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, pero que juntos, son el manual de instrucciones definitivo para entrar de lleno en su universo.
Foto Derby Motoreta’s Burrito Kachimba: Carlos Barrie












