Entrevistamos a Villanueva

Hablar con un músico como el gallego Josete Villanueva, alguien que nunca estuvo ni estará de moda ni falta que le hace, es tener una charla sobre algo tan importante para los que hacemos y los que leen un espacio como este. Ese algo no es otra cosa que la música, un bien esencial, ese maravilloso e imprescindible placebo que nos rescata del abismo y nos sitúa siempre en mundos mejores, sobre todo en tiempos asesinos e inciertos como los que entre todos nos empeñamos en seguir viviendo. Decir que lleva ya publicados tres discos en los que se desvive por contarnos lo que siente y cómo lo siente, siempre a caballo entre el rock and roll en el que se educó y las músicas paralelas en las que el tiempo lo ha hecho sumergirse. Siempre cercano y un auténtico animal de escenario (sus directos son explosivos, incluso cuando se presenta solo con sus instrumentos para darle otra vuelta a las canciones), acaba de demostrar lo osado que es artísticamente al atreverse a publicar, con la que está cayendo, un precioso vinilo que redondea la presentación, hace meses, de su último trabajo Cuarto De Invitados. Conociéndolo, sabíamos que esa sería la excusa perfecta para llamarlo y reafirmarnos en su enorme talento creativo y, sobre todo, en lo interesante y ameno que siempre es departir con él sobre cualquier cosa que importe.

“En música no me dedico a perder el tiempo llorando. De lo que se trata es de que se limpie un poco el ambiente, hay gente que en esto está por negocio puro y duro”

Reeditas Cuarto De Invitados en plena era pandémica y además en vinilo, con lo cual el riesgo parece mayor. ¿Cómo te planteaste esta nueva aventura?

La verdad es que yo desde que empecé digamos que cada vez que hay un poco ahí de riesgo, de doble salto con tirabuzón, parece que hasta me pone cachondo, ¿sabes? Y bueno, la verdad es que sí, es un riesgo, pero como que me pone esa situación de adrenalina, pero no lo hago por eso, lógicamente. La verdad es que este disco para mí en muchos aspectos es muy especial, es la proyección de unas emociones muy concretas y bueno, ha habido una pandemia de por medio pero también por otro lado fue la más pequeña, pero la mejor gira que tuve hasta ahora, y yo creo que tenía que simbolizar o materializar de alguna forma este disco porque para mí significa muchísimo, y decidimos hacer esta edición en vinilo cambiando completamente el arte, la portada, todo el diseño… Más que nada porque si yo lo sentía así pues, como decimos en Galicia, malo será que no lo sienta así mucha más gente. Yo quería tener como un objeto de colección que marcase si no bien el fin de un ciclo de tres discos, pues el cambio de etapa o el resumen de algo muy bonito.

¿Has regrabado algún tema para esta ocasión?

Bueno, hice lo de “Otros 15 segundos” y estuvimos muy tentados de meter la canción, lo que pasa es que en el vinilo es una masterización muy especial y muy delicada, y “Otros 15 segundos” la grabé en mi casa, en Bayona, aquí en Galicia, pero no tenía –está subida digitalmente- el mood en general, el ambiente que hay era muy distinto al resto del disco y se notan como hasta otros sonidos incluso, entonces iba a aparecer como una especie de… No sé, en el vinilo parecería como un parche y casi prefiero que esté en edición digital. Algún día igual veo si lo edito físicamente, pero quería que el disco estuviese como está.

Hablando de esos “Otros 15 segundos”, que no es sino una revisión ampliada de alguna manera de “15 segundos”, la primera versión incluida en el disco. ¿Se quedó incompleta la primera vez que la grabaste o querías ampliarla de alguna manera?

Significa mucho para mí esa canción. Yo creía que en disco, por las razones que fuese, no alcanzó el protagonismo que yo creía que tenía que coger. Le di una vuelta quizás más cercana a como se creó originalmente. Me fui a la raíz y, curiosamente, fíjate que es una canción que grabé en mi casa y que volví a grabar la voz, tiene el mismo tempo y algunos arreglos que se transportaron son iguales, pero bueno, son cosas muy distintas. He grabado sonidos hasta con cacerolas de la cocina que tienen mis padres aquí, y al final es curioso porque ha gustado más. No quiere decir nada ni mucho menos pero bueno, yo necesitaba que esa letra tuviese un mayor protagonismo.

El vídeo de “Carlos III” era poco menos que necesario. Ya se echaba de menos un soporte visual para una de tus mejores canciones.

Sí, hoy estamos viviendo la época del videoclip más que nunca. Incluso muerta la MTV, sigue siendo la época del videoclip, por youtube. No lo sé, yo creo que estamos viviendo la era de youtube, aunque bueno mi público es más de spotify quizás, pero sí, “Carlos III” merecía un videoclip con poso y con peso. Es la primera vez en mi vida que salgo con toda mi banda, y luego es una canción que en la letra pues transmite casi una profecía, porque “a veces puedo entrar en una urna de cristal”… Como sabéis, se compuso antes de todo esto. Dame un tiempo dentro de la urna, ¿no? A ver qué tal. Bueno, estamos viviendo un hecho histórico claramente, que va a marcar las vidas de nuestra generación, y hablando con la directora, con Soledad Rebollo, bueno, con una de las directoras porque tuvo dos directores, yo le dije “estamos viviendo un momento histórico” y lo que pasa es que, bueno, me gusta mucho leer historia del siglo XX y entonces me dio la idea de decir “oye, ¿por qué no intentamos hablar de esto, del coronavirus y tal?” y al final dije no, vamos a hablar de hechos históricos que hayan cambiado el devenir, el curso de la vida en el siglo XX. Entonces fuimos intercalándolo y la verdad es que es un videoclip de los que más orgulloso me siento, y en el fondo es el más fácil casi.

 

¿Es tu tema favorito del último disco? Creo que hay bastantes historias detrás de algunas canciones, como “Gala”, que es muy especial.

Fíjate, yo nunca hubiese imaginado que “Otros 15 segundos” acabase siendo de las canciones más importantes del disco, pero bueno, tampoco lo hubiese imaginado con “Bombas nucleares” en Viajes De Ida. Lo que sí “Gala”, que es una canción que no tuvo ni promoción, no tuvo absolutamente nada de videoclips ni cosas por el estilo, está entre las más populares en spotify. Algún día haremos un videoclip, haremos algo seguramente, pero yo creo que es una de las grandes canciones de mi obra en general, es una canción muy chula y no es comercial al uso, que digas “qué bien entra, qué ritmo”, porque no tiene ni el tempo adecuado ni nada, pero sin embargo tiene una letra muy bonita y veo que a la gente le gusta mucho. Pero claro, “Carlos III” ya merecía un videoclip.

Preciosa presentación, por cierto, todo sea dicho. ¿Fue un capricho tuyo personal o había realmente la necesidad por parte de la disquera de sacarlo?

Ha sido muy fácil. Cuando hablé con mi agencia de management, con Viba Music, hablamos de hacer una portada nueva, distinta y tal, y se la encargamos a Félix Expejo, que ya estuvo detrás y fue el que dirigió el vídeo de “Otros 15 segundos” y que a mí me parece un animal audiovisual, una persona que sabe muy bien lo que hace. Un día me llamó y me dijo que estaba escuchando el disco bien y tal, y hay una frase en “Horizontal” que dice “soy un animal irracional en un cuarto de invitados” etc., y de ahí salió la idea de simular una vaca de origen portugués además, pretendiendo que fuese yo en ese cuarto de invitados. Tiene sus asteroides, la verdad es que está bastante chulo y creo que es una pena no haberme encontrado a Félix antes en el camino porque hubiese sido la portada oficial del disco.

Lo tuyo parece una gira eterna, que en realidad no es tal. Me explico: No paras de hacer cosas, de darle vueltas a las canciones y a la banda y de tocar en cualquier formato, pese a que ahora no es el mejor momento para hacerlo.

La verdad es que es un milagro, pero un milagro que se trabaja. Yo la verdad es que tengo que pagar el gas y el agua caliente, y luego hay algo que me nace exacerbado, que es la pasión de viajar, de hacer las pruebas de sonido, de tocar delante de la gente… Eso cada vez está más difícil pero yo cada vez me pongo más tozudo también. Es un poco mi modus vivendi, ¿no? el ir de gira constante. ¿No paro de hacer cosas? Pues mira, yo nunca me había fijado en eso, y llevo ya para este Cuarto De Invitados como unas cuatro entrevistas y todos me decís algo parecido, me estáis diciendo lo de la hiperactividad. Pues va a ser que es cierto, cuando lo veis todo el mundo menos yo, pero yo no lo veía. También es cierto es que alguna vez me dijeron que parase, que tengo que descansar y parar un poco pero bueno, ahora mismo no me apetece ni descansar ni parar. Yo creo que por el tipo de vida que tengo ahora y tal y como estoy en mi vida o hago muchas cosas o me derrito, ¿sabes? Entonces necesito constantemente crear, trabajar… Ahora me iba a ir a un chino que tienen ahí y voy a comprar unos lienzos para probar, pintar unas cosillas. Estoy escribiendo también una serie de relatos cortos y bueno, lo que te dan las horas del día.

En formato acústico cuando te hemos visto eres un “one man band”. Piano, teclados, armónica, guitarras, ukelele… ¿Cuáles son las virtudes y los defectos de tocar tú solo y cómo crees que llega tu voz al público? Porque es tu principal vehículo, eres alguien que transmite mucho solo con la voz.

Bueno, yo creo que al público llego por supuesto con la voz, y en un formato acústico creo que se llega más al leit motiv y al origen de la canción y me da pie a interpretar mejor, porque no siento ataduras de ningún tipo y entonces puedo un poco manejar las sensaciones. Es como que voy oyendo un poco lo que está pasando en la sala y en base a eso voy proyectando las cosas de forma distinta. Se crea una especie de ceremonia o comunión, ya no es tanto por el público sino por mí también, se crea una comunión muy bonita. A mí me gustan mucho los acústicos, y te voy a decir un número estadístico si me lo permites, y es que los seguidores más fieles que puedo tener yo vienen todos de gente que me descubrió en acústico o que lo han visto. Y bueno, después el equipo… Pues hombre, esto es rock and roll, al fin y al cabo no deja de ser la cara A y el acústico es la cara B. ¿Problemas y defectos? No veo ninguno, solo que me da mucho más trabajo y me consume mogollón. Tú ya has visto un acústico mío y la semana anterior casi no tienes vida porque estás pensando en muchos detalles.

Si hablamos de tu banda, desde el principio ha variado en miembros y sonido. ¿Cómo decides quién y cómo va a salir a la carretera contigo?

Esto es muy fácil. Lo primero, mandan las canciones de cada gira y de cada disco. Yo lo que hago es crear un disco y cuando tienes el disco hecho pues intentas ver las personas adecuadas para defender ese disco. Por ejemplo, no es lo mismo músico de rock especialista en bossanova que músico de rock especialista en música electrónica. Tienes que buscar un equilibrio de personas, no se trata de mejores músicos o peores, se trata de especialistas, entonces ahí sí que se va cambiando. Y luego hay una cosa que le pasa también a Enric Montefusco, a Xoel López o a Iván Ferreiro incluso, ¿no? Que más o menos intentamos llevar una constancia, tú cuando sacas un disco y sales de gira no sabes qué músicos van a estar disponibles para ti porque a lo mejor engancharon con otra persona u otro trabajo o lo que sea. Uno tiene su disco y dice “a ver, ¿quién está para tocar?”. Pues es que fulanito ya tiene cerrada una gira con no sé quién… Bueno, tú te creas un equipo para salir de gira para que te dure dos años por lo menos, mínimo. Lo ideal es tener siempre la misma banda, eso es lo que a mí me gustaría, pero lógicamente yo si paro de girar un año entiendo que los otros músicos se tienen que buscar la vida en otras áreas, en otros sitios o en otros grupos. Cuando yo retomo tengo que ver si están disponibles o no, y ese es el motivo.

Supongo que dependerá en cada caso del sonido que hayas buscado en el disco, porque por ejemplo en tu segundo álbum “Zoo para dos” creo que te quedabas ahí un poco en terreno de nadie, en un pop más alejado de las guitarras y más cerca de sonidos contemporáneos, con mucho teclado. ¿Es tu trabajo menos entendido por tus seguidores?

Sí, la verdad es que ahora a todo pasado ya puedo reconocer que sí que a lo mejor fue el menos entendido, también el que tuvo la peor promoción, pero fue el menos entendido habiendo temas que perfectamente podían haber estado en Viajes De Ida o en Cuarto De Invitados. Por ejemplo, “Ella” es una canción que podría estar en cualquiera de los otros dos discos, pero sí que hay un aura ahí en el que creo que nos influenciamos mucho por Rei Momo de David Byrne e igual quisimos hacer un poco difíciles algunas cosas, hay como mucho bossanova del rock ahí, son canciones muy especiales y a lo mejor no se supo entender. También hay que hacer un mea culpa, igual no supimos proyectar lo que teníamos en la cabeza, no lo sé. No es un mal disco ni mucho menos, creo que hay canciones increíbles y yo tiro mucho de ese disco para el directo pero quizás ya lo traduzco de otra forma. Eso puede ser, y es verdad que Viajes de Ida por ejemplo tuvo mucha más aceptación que ese disco.

 

Sigo pensando que la espontaneidad del primer disco lo hace ligeramente superior a los siguientes. Aquellas “Bombas nucleares” fueron y son muy grandes, y “Sota, caballo y tú” mostraba al Villanueva más intenso, al que pocas veces después te has vuelto a acercar.

Sí, en ese momento venía con una herencia bastante más rockera y no nos podemos olvidar que venía de un grupo ya cercano al garage digamos. Hombre, es mi ADN, cuando me hablas de qué grupos escucho o lo que sea, o con qué tipo de cantautor de rock puedes relacionarme, pues a lo mejor con Iggy Pop o Tom Petty, que sería un buen ejemplo. El otro día me lo dijeron, que falta ese Tom Petty en España, lo que sea, un cantautor que sea del rock, y un poco pues es lo que ese bombazo que crea ese “Sota, caballo y tú”, ese “Thelma” viene heredando de ahí.

En cuanto a las letras y a la perspectiva que parecen haber tomado en este último disco, mucho más sociales y comprometidas que antes. Aunque parece que en tu repertorio predominan las canciones que hablan del amor en cualquiera de sus formas, y puede que en estos tiempos esas canciones de amor sean más necesarias que nunca.

Bueno, el amor es algo para mí bastante onírico, ¿no? Efímero no, pero onírico sí, en el sentido de que no todas las canciones de amor tienen que ser directamente hacia un hombre o hacia una mujer. Yo creo que en este último disco hay canciones de amor a la música, que puede ser realmente la mujer de mi vida, la disciplina de la música. De hecho, en “De Valencia a Madrid” hablo directamente como si le hablase a una chica, como si le hablase a un amor, y ese amor es la música. Para ponerte un ejemplo es que todo es amor en la vida en el fondo, pero fíjate, ahí estoy diciéndole a la música que aún no me acostumbro a que toda esta movida de la industria musical se dirija desde el centro, ¿verdad? Entonces hablo en esa canción de cómo al final descubro que la mujer de mi vida es la música, es esta disciplina y cómo acabo tirando toda mi vida por tierra para irme con mi verdadero amor.

¿Ya estás pergeñando disco nuevo, o al menos canciones que puedas editar de alguna forma?

No sé si lo voy a sacar en formato single o no pero desde luego que tengo nuevas canciones lógicamente. Tengo alguna bastante intensa y te puedo decir que de cuatro personas que han escuchado esta canción nueva, que de momento los nombres son temporales y no sé cómo se acabará llamando, pues a tres se les ha escapado una lagrimita. Es un medio tiempo pero es una canción bastante dura, bastante intensa y bueno… Fíjate, mi padre está aquí al lado mía, acaba de llegar por casa, y el día que se la enseñé lo primero que me preguntó fue “¿pero tú estás bien, hijo?”. Sí, estoy bien, pero bueno, ahí está ese sentimiento que queda ahí en el poso. Es una canción que dura unos cinco minutos y yo creo que podría ser una buena carta de presentación de mis nuevas inclinaciones, lo nuevo que yo siento. Ya uno en la música pues va teniendo sus años y no escuchas lo mismo con veinte años, con veinticinco, que con cuarenta y uno. Entonces tengo otras inquietudes, aunque lógicamente hay un ADN, que eso no se me va a escapar, es mi educación general básica, que es la del rock and roll, con lo cual estoy en un momento y un proceso creativo bastante chulo, muy bonito, en el que tengo una confrontación ahí siempre de conceptos. Me gusta mucho ahora mismo lo que es el folk latinoamericano y es donde ahora estoy sumergido y solamente respiro por ahí, me interesa básicamente todo lo que pueda pasar en México en todas sus áreas, desde los combates de lucha libre hasta la música, pero me gustan los Clash y por supuesto me gusta el Pink Flag de los Wire, la Velvet Underground y Patti Smith, Iggy Pop y los Stooges, eso siempre va a estar ahí. David Bowie, todo va a estar ahí siempre, pero yo ya tengo mis ponchos y me estoy dejando influenciar por Latinoamérica.

¿Cómo estás gestionando toda esta mierda? Parece que estamos ante la crisis definitiva de la industria y poco menos que la sentencia de muerte para el sector. Tú eres de momento un superviviente, pero ¿qué se puede hacer, o qué podéis hacer vosotros como artistas, para intentar salvar los muebles de alguna manera?

Yo voy a ser un poco radical. La verdad es que no tengo la solución, pero sí que tengo la actitud. Yo no me dedico a llorar en música, puedo llorar en otras facetas de la vida, pero en música no me dedico a perder el tiempo llorando. De lo que se trata es de que se limpie un poco el ambiente, hay gente que en esto está por negocio puro y duro. Hablo de grupos, no de la industria ni por supuesto de la gente que vive de forma decente la música como técnicos, managers, backliners, técnicos de luces… Eso va por otro camino, pero nosotros, para la gente que componemos música es el momento ahora mismo de que se despeje el ambiente y nos definamos. ¿Tú qué eras, un titiritero que quería hacer música para un festival o una persona que necesita vomitar sus emociones componiendo musica? A partir de ahí, una vez que se tenga claro, yo lo que tengo que decir es: Más que nunca, a sangrar el bolígrafo y a componer con todo el amor del mundo, porque yo creo que la música es, y en general la cultura, el motor de una sociedad que nació con ella, con muchas facilidades y accesibilidades a la cultura. Creo que si ahora mismo nos eliminas todas las disciplinas culturales, una sociedad es como que se derrite en el horno, como si fuese mantequilla a doscientos grados centígrados. Creo que una sociedad sin cultura acaba siendo pasto para cerdos, que a lo mejor son los que gobiernan. A mí particularmente, pues fíjate, yo he hecho una gira y he podido hacer muchas cosas y se han podido escuchar mis letras, y eso me ha gustado. Tampoco es todo negativo, por supuesto hay muchas cosas negativas, pero yo he ido a conciertos, he llenado conciertos y la gente venía a escuchar mis letras, mis canciones, y no dependías de un bombo a negras o un charles a la contra. Me gusta toda la música posible, la que me gusta sí y la que no me gusta no, pero a mí me gusta escuchar música, no me gusta bailar música. Hubo un momento aquí en que había una confusión, que parecía que todos éramos los mismos porque nos metían a todos en un festival y hala, un poco todos iguales, y no, señores, no. Yo no tengo nada que ver con otro tipo de grupos que les llaman indies con bombo a negras y charles a la contra. Sin embargo nos meten en ese paquete porque lógicamente todos tenemos que ir a un festival y todos tenemos que pagar el gas, pero yo creo que es un buen momento para que la gente valore ciertas canciones que son paridas para ser escuchadas.

 

 

 

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