Entrevistamos a Tremenda Jauría, que presentan con ‘Todxs Igual’

«Si no se puede bailar no es mi revolución». Esta frase dicha hace muchos años por Emma Goldman represan a la perfección a Tremenda Jauría. Un quinteto madrileño que demuestra que el activismo político se puede hacer a través de ritmos urbanos, que la alegría debe ser nuestra trinchera y la justicia nuestra meta.

Hace apenas unos meses, han presentado su segundo disco de estudio, Todxs Igual. Un álbum que representa esa fe constante por construir algo mejor. Un recorrido sonoro, y en ocasiones intimista, que muestra la fuerza de la música política. Desde Muzikalia hablamos con Juls Tabernero (Mc Machete) y Javier Kano (Mc Chucho) para que nos hablen sobre su nuevo disco, sobre sus inicios musicales o la situación de la escena musical española tras la pandemia.

“Llevamos militando toda la vida, pero también escuchamos y bailamos reggeatón”

Es un placer hablar con vosotros, enhorabuena por vuestro nuevo trabajo. Para comenzar, me gustaría hablar de vuestros inicios musicales. ¿Cómo nació Tremenda Jauría?, ¿cómo comenzó esta aventura musical?

Javier: El placer es nuestro. Por un lado, Jimbo (Mc Larrata) y yo teníamos un grupo de punk rock en Carabanchel. Por otro lado, Juls, Sara (Galga DJ) y Jimbo vivían juntos en la Barraca, un proyecto de comunidad en Lavapiés. A Jimbo se le ocurrió la idea de hacer una nueva banda de punk, pero metiendo elementos sonoros ligados a la cumbia, el reggaetón … Y, más o menos, así empezó a nacer este proyecto.

Juls: Ellos eran más profesionales dentro del mundo de la música, yo era una aficionada que pinchaba y le molaba mazo cantar. Todo esto empezó en la propia habitación del Jimbo, donde tenía montado el estudio. Allí nos proponía las bases y construíamos las letras.

Una de las señas de identidad más importantes de Tremenda Jauría es vuestra concepción de la música, siempre ligada a causas sociales y políticas. ¿Cuál fue el primer concierto que ofrecisteis?

Juls: Una fiesta que habíamos organizado para celebrar el aniversario de la Barraca. Nos moló tanto el rollo que empezamos a montar saraos de música tropical, reggaetón y cumbia, pero siempre con una fuerte perspectiva política. Por aquel entonces nos llamábamos Conspiraciones Tropicales. Este proyecto siguió avanzando y mucha de la gente con la que pinchábamos nos ayudaron a montar la primera fiesta en la Sala Siroco.

Otro de los primeros conciertos fue en el antiguo Patio Maravillas, para la Asamblea de la PAH, donde actualmente todavía colaboro. A partir de ahí empezamos a enlazar bolos tanto por Madrid como en diferentes fiestas por toda España.

 

La música urbana, el pop-punk o el propio reggaetón son géneros que cada vez están teniendo más presencia en los centros sociales o en las okupas. Repertorios que no eran los más comunes antiguamente.

Juls: En España tenemos muchos ejemplos de grupos que han tenido muy buena trayectoria haciendo cosas así, nosotras no somos las primeras. Por ejemplo, Hechos contra el Decoro, ya lo hacía en la década de los noventa. Son unos grandes referentes para nosotros, demostrando cómo se puede hacer música política distinta dentro de movimientos sociales.

Nosotras somos un grupo que transita por muchos estilos, pero el reggaetón tiene mucha fuerza en nuestras canciones. Tremenda Jauría ha funcionado, pero te expones ante tu familia política. Los repertorios musicales “típicos” que pueden desarrollarse en centros sociales son diferentes, bueno, más bien eran diferentes. Ahora todo esta cambiando.

Tremenda Jauría fue una propuesta honesta que salió bien. Llevamos militando toda la vida, pero también escuchamos y bailamos reggaetón. No hacemos nada distinto de lo que hacemos en nuestra vida cotidiana. ¿Había una parte de exposición? Si, pero es lo que somos.

En el caso de Madrid, la escena de centros sociales es mucho más pobre que en otras partes de España. No tiene nada que ver con la voluntad, más bien debido al Ayuntamiento y a la Comunidad. Montar un centro social sostenible en el tiempo es prácticamente una utopía en esta ciudad, continuamente se tiene que empezar de cero.

Javier: Madrid es una ciudad difícil para desarrollar un proyecto de estas características porque tienes casi todo en contra. Nosotras nunca nos habíamos planteado eso de tocar para más de 100 personas. También es verdad que la escena de Madrid, en cuanto a centros sociales, no es lo mismo que en otras partes del Estado. En Euskal Herria o en Cataluña está mucho más profesionalizado. Esto no es por falta de voluntad, en algunas partes hay más pasta que en otras y menos trabas por parte de los ayuntamientos. Berri Txarrak, por ejemplo, podría hacerse una gira por gaztetxes teniendo la misma calidad de sonido que en salas y discotecas.

Juls: Nosotras tocamos para proyectos políticos porque es nuestra vida, pero también mola que la calidad no empeore. Hay que generar procesos en los que, si vas a ver un concierto en una okupa, no por pagar menos o porque sea gratis tiene que ser una mierda. Que puedas ir a un centro social y puedas ver un concierto con un sonido de primer nivel, como ocurre en muchos sitios de Europa.

A partir del 2016, con la publicación de vuestro primer disco (Mordiendo), Tremenda Jauría amplió enormemente su base de oyentes, recibiendo muy buenas críticas. Canciones como “Con Tol Deskaro” superan los millones de vistas en plataformas como Spotify.

Javier: Con esa canción y con la de “Esta Noche” empezamos a tener una mayor exposición, tanto musical como mediática. Ahí empezamos a ver que teníamos bastante público, cogiendo cada vez más sentido esta movida. Dábamos cinco conciertos en Madrid y cincuenta fuera.

Juls: Empezamos a dimensionar un poco el alcance que podíamos tener. Nosotras hemos tenido la suerte de que nunca hemos dado un bolo en el que no haya venido nadie.

Javier: Yo recuerdo dar un concierto con otro grupo y que fueran a vernos seis personas, de las cuales cuatro fueron sin querer. Al principio no paraba de repetir: No sabéis la suerte que es todo esto, es un canteo.

Uno de vuestros últimos fichajes ha sido Saray a la batería, dotando al grupo de un sonido más orgánico, reflejándose a la perfección en vuestro nuevo disco. ¿Cómo la conociste?

Juls: Ha sido un regalazo. Estábamos viendo un concierto de Alba Reche en Bilbao y ella era la batería. Una compañera de una de las oficinas con la que trabajamos nos puso en contacto y la química fue increíble. Además, vino en el mejor momento posible, la pandemia había trastocado todos nuestros planes. Justo a partir de su entrada espabilamos y hemos aprovechado ese tiempo en un montón de cosas.

Javier: Se lo tendrías que preguntar a ella, pero creo que habrá pensado que somos gente muy maja (risas). Ella es parte de este proyecto desde todos los ámbitos.

 

Hace ya bastante tiempo que estáis profesionalizados y podéis vivir de la música. Incluso, he podido leer que las ganancias se reparten a partes iguales.

Javier: Nosotros no somos nada rumias con la pasta, si tenemos más dinero lo invertimos en el grupo.

Juls: Queremos que el proyecto siga creciendo y mejorando. A nivel económico todas cobramos lo mismo, independientemente de lo que hagas. Todo se reparte a partes iguales. Eso también mola porque te hace ver el proyecto de otra manera en la que no solo sales ganando tú sino el conjunto entero. Cuanto más curro, más dinero para repartir.

Javier: Aunque no nos podemos quejar, nos encantaría que fueran mejor las cosas a nivel económico para poder seguir metiendo a más gente en el grupo. Ojalá poder tener una sección de vientos, un teclista, más músicos en general. Seguir repartiendo el botín e invertir en el grupo para poder ofrecer un show mucho mejor.

¿Teníais ganas de volver a la carretera?, ¿cómo estáis viviendo estos meses tras la presentación de Todxs Igual?

Juls: Muchísimas, es que nos lo pasamos muy bien. Las giras son mazo de colegueo entre nosotras, nos mola pasar mucho rato juntas. Además, hay que entender la hostia que nos dio la pandemia, en otros sectores se permitió un poco más, pero el mundo musical cerró al completo. Antes todos los findes los pasamos fuera de casa. De repente te das cuenta del tesoro que tienes.

Javier: Esa es una de las grandes razones de porque estamos tan orgullosas de Todxs Igual. Tanto las canciones, como las letras, como el propio nivel técnico del disco para nosotras es alucinante. Yo soy un pesado enseñándoselo continuamente a todos mis amigos y familia. Sabemos el curro que hay detrás y que suena a un nivel que objetivamente antes no teníamos.

Juls: Es como que nos hemos hecho mayores (risas). Este disco es como cuando ves a alguien con cuarenta años que ya tiene posición en la vida …

Javier: Es nuestro disco más maduro, ese es el titular (risas).

Una de las canciones más escuchadas de este nuevo trabajo es Cayena. Un tema que establece el propio discurso que va manteniendo el resto del álbum.

Juls: El tema en sí ha sido la tabla de salvación, durante la pandemia, de Tremenda Jauría. Es la que nos ha dado las pistas para continuar. Un tema que condensa el disco por el drop, el mensaje, la letra y el discurso. Fue el primer tema al que llegamos y sirvió como faro.

Javier: Después de los dos años de pandemia, esta canción nos marcó. La vida sigue girando y sin darte cuenta también pierdes un poco la pista de la música.

¿Cuál fue la que más os costó terminar de todo el disco?

Juls: Hubo una que le dedicamos tanto tiempo y nos costó tanto esfuerzo que ni siquiera está en el disco, no la llegamos a terminar.

Javier: La de “Lienzo quemado” también nos costó una barbaridad, pero esta sí que la terminamos. Al principio era una cumbia y ahora es una de las más electrónicas del disco, le cambiamos la armonía, los acordes y salió en una tarde.

 

¿Qué concierto recordáis con mayor cariño que habéis dado después de la cuarentena?

Juls: Un bolo el año pasado en un teatro para 800 personas, la gente gritando y taconeando cuando estaban sentados. Yo la verdad es que lo pasé estupendamente bien, le guardo mucho cariño a ese concierto.

Javier: Los conciertos del año pasado eran como pequeños regalitos. Poder regresar con tanto público, aunque todavía había medidas y esas cosas, fue realmente increíble. Aunque yo me quedé con el que dimos en la Riviera el otro día. A partir de ese ya hemos visto un horizonte más real. El otro era como pan para hoy y hambre para mañana, no sabíamos cómo podía evolucionar la cosa.

Además, en los próximos meses, aparte de los diferentes conciertos por España, también giras por Europa. Si no recuerdo mal, uno de vuestros próximos destinos es Roma. ¿Cómo surgió la oportunidad?

Javier: Pues a través de diferentes contactos que tenemos por Europa. En Italia ya habíamos actuado anteriormente, y por suerte también hemos estado en Suiza, en Alemania, en Francia y varios países de América latina. Este en concreto no recuerdo muy bien cómo surgió.

Juls: Si, además, son en escenas underground, generalmente en okupas o centros sociales. Por ejemplo, en Suiza tocamos en una okupa tan guapa que tenía una pista de patinaje dentro y un DJ pinchando música ochentera.

Javier: Estuvimos horas patinando, era tan grande como la glorieta de Marqués de Vadillo.

Juls: Muchos de los mejores bolos que hemos dado han sido en okupas.

¿Cómo veis la escena musical española en estos momentos?

Juls: De momento se está intentando superar la situación de la que venimos. Dentro de la música urbana sí que estoy viendo que se está abriendo un nuevo carril con la utilización de guitarras, baterías … Antes era como una especie de cajón de sastre donde se metía un poco todo. Ahora se está empezando a desenmarañar.

A nivel general, hay un tapón enorme. No sabría decirte cómo va a quedar la escena del circuito alternativo y como se va a recomponer después de la pandemia. Muchas bandas están arruinadas, los caches están por los suelos …

Javier: Además, todo el mundo está de gira, son muchos los grupos que han sacado disco en los últimos meses. Al final, al igual que ocurre en las crisis económicas, los grupos más poderosos son los que mejor colocados están y en más conciertos están siendo contratados.

 

Juls: Esto es algo que hemos hablado con otras bandas con las que nos llevamos muy bien, ¿Quién se va a quedar dentro? ¿Quién fuera? ¿Con qué condiciones? ¿A costa de qué?

En un contexto de precariedad generalizada como en la que vivimos, y después de varias crisis económicas, ahora podremos asistir a una especie de resurgimiento cultural muy importante o un momento donde cada vez más bandas desaparezcan. Vas por la calle, ves los carteles de los festivales y están formados casi todos ellos por los mismos grupos, hay muchos productores arruinados y es lógico que contraten a conjuntos que atraigan grandes masas, pero claro, el circuito más alternativo está en riesgo. Nuestro proyecto no es ni pequeño ni tampoco gigante, y nos va a tocar pelear bastante.

Javier: En estos momentos, se están reservando salas para diciembre del 2023 …

Juls: Y los cachés están bajando una barbaridad. A esto se junta que la peña está cada vez más empobrecida, que eso es lo más importante. Tu circuito existe en la medida que haya gente que compre entradas para ir a verte. Si tú tienes un salario “medio” no puedes gastar 150 pavos en cultura …

Ha sido todo un placer hablar. Por último, ¿qué significa la música para vosotros?

Juls: Para mí la música es mi vida, tiene una parte de hábito. Sobre todo, la música son colegas. Un espacio para experimentar, aprender, crecer y romper.

Javier: Un sitio donde estamos creciendo. Mi manera de actuar en el mundo es con la música. En este preciso instante, la música es una puerta que me abre un millón de puertas más. Gracias a ella hemos podido viajar, conocer otros proyectos políticos, hacer amigos … Hasta tenemos un bebe en la banda.

Escucha ‘Todxs Igual’ de Tremenda Jauría

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