Exxasens – Back to Earth (Aloud Music)

Parece que el rock instrumental vive un momento dulce en nuestro país. A la cada vez mayor fama en el circuito de Exxasens o al rotundo éxito internacional de Toundra, habría que sumar un crecimiento considerable de la afluencia de público en los conciertos del género. Personalmente, como gran seguidor de este tipo de música, esto es una noticia a celebrar, si bien el post-rock, rock progresivo y demás etiquetas para designar este sonido ha sufrido siempre el (injusto) prejuicio de que, más o menos, todo suena igual. Sin ir más lejos, los nuevos trabajos de Maïak o Nomads auguran aún mucho futuro por delante a estos remansos de agitación ventricular.

Exxasens vuelven con un nuevo esfuerzo para no quedar anquilosados en la terrible maraña de ser “un grupo más que toca rock instrumental”. Ciertamente, Back to Earth (15) no cuenta con demasiadas sorpresas, más bien es la constatación de una carrera cocinada a fuego lento, paso a paso y los presenta en su momento de mayor repercusión.

Si uno vuelve la mirada a sus orígenes, podríamos decir que los catalanes han ido cambiando distorsión por atmósferas y guitarras en primer plano por teclados y electrónica. Cariñosamente, yo les denominaría los God Is An Astronaut hispanos – banda infravaloradísima a la que adoro-. Un toque de sutilidad ha sido desde siempre una de las señas de identidad de Exxasens, huyendo de los típicos trucos catalizadores de la atención del oyente en una fina línea que separa la emoción desbordante del efectismo más fácil.

Por tanto, menos apelar al instinto primario y más a las texturas y ambientes. Esto quedó constatado en Satellites (13) y dos años después ahondan en esa brecha de trabajo. Cada vez más cómodos con el rock progresivo y espacial (¿soy yo el único que ve ecos de Porcupine Tree?), destaca en esta ocasión el peso rítmico de bajo y batería, dotando a temas como “My hands are planets” -uno de sus más acertados ejercicios de concreción sonora planetaria- o “Hugeness” de un cuerpo lustroso y robusto. Otra incursión llamativa es el uso de coros y voces, a la manera del Origins (13) de God Is An Astronaut, llegando a vertebrar un tema cantado como tal, “Saturn”, de sorprendente resultado.

Obviando una producción un pelín apagada y opaca o estructuras algo previsibles como las que abren el disco con “Supernova”, Exxasens construyen una obra impoluta en la que, curiosamente, su mayor hándicap es el de costar mucho encontrar defectos o virtudes llamativas más allá de su envoltorio limpio, inteligente y elaborado con oficio.

 

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