Festival Experimmentaclub´07 – La Casa Encendida (Madrid)

La nueva edición de este festival madrileño supuso un nuevo encuentro con una apuesta por los derroteros menos populares de la electrónica y los aledaños del rock. En este punto se dieron cita diversos creadores para exponer sus ideas sonoras en cuatro escenarios que turnaban sus horarios de actividad para evitar coincidencias.

Así, el evento trajo consigo varias propuestas que prestaron especial atención a los sonidos asiáticos y sudamericanos en un peculiar encuentro.

En la noche de apertura la presencia de James Chance & The Contorsions trajo consigo la curiosidad de ver los presupuestos sonoros de una leyenda de la no wave neoyorquina que sobre el escenario mostró su faceta más funk, en un contexto en el que se agradecía su intervención.

La jornada del viernes se abrió con la sesión de Djvallellano, que no es otro que Fernando Vacas, alma de Flow y cerebro de las enigmáticas Prin’ La Lá. Su set paseó por el legado musical de las películas de Walt Disney pervirtiéndolo con efectos y reverberaciones que en ocaiones creaban pasajes realmente inquietantes. Mientras tanto, en la planta de abajo, Chris Cole, más conocido como Manyfingers, volvía a enfrentarse al escenario. Haciendo honor a su nombre manipuló instrumentos y efectos sampleando secuencias y creando desarrollos y superposiciones que a mitad del concierto fueron perdiendo fuelle. Quizás fue la fórmula y su repetición lo que hizo que se perdiera la sorpresa o quizás fueron los evidentes nervios de Cole, pero bajó su intensidad inicial, aunque es de reconocer el talento de Cole para ensamblar tránsitos plenos de belleza y expresividad.

Otras actuaciones como las de los japoneses Satanicpornocultshop, que arracaron sonrisas y bailes desarmantes, o el mediano sonido de Baseline dieron paso a unos Mouse On Mars que generaron opiniones encontradas. Como si de unos The Chemical Brothers pasados de rosca se tratase, los alemanes hicieron echar en falta toda la materia sonora que les ha llevado al status que en esta ocasión parecían obviar. Rítmicas y recursos pobremente ensamblados desdibujaron algo que a priori se suponía atractivo.

El viernes invitó tempranamente a escuchar las sesiones de Andrés Odonne y Jorge Haro, quien como ya ocurrió en otras ocasiones, volvió a dejar buena constancia de saber muy bien lo que quiere ofrecer experimentando con la electroacústica, el noise y demás. Más tarde, Factor Bossar, el nuevo proyecto de Markus Breuss, y los directos de Xavier Erkizia e Ilios dieron paso a una de las mejores sorpresas del festival: Crossbred.

El dúo formado por las japonesas Rie Lambdoll y MAYUko, consiguieron que su presencia, y lo que salía de sus máquinas, hipnotizase a quienes, sentados, veían como ellas se retorcían, bailaban y aplaudían el ruido que soltaban. Tras de sí, el directo de Frikstailers sonó a puro ejercicio de estilo breakbeat y la presencia de Hypo & EDH quedó en un mero remedo electropop.

El sábado fue un día en el que por el Experimentaclub’07 parecía sobrevolar cierta sensación de surrealismo en el ambiente. No era para menos, la actuación de los siempre estimulantes Los Caballos de Dusseldorf fue un festín dedicado a los usos del doorag, el artilugio creado por Olaf Ladousse a partir de inusitados aparatos tales como radios, juguetes, latas de sardinas y otros envases inusitados. Después llegarían, 10, un japonés y una coreana entre ruido, gritos a lo Yoko Ono y reminiscencias pop, siguiéndoles el cachondeo drill’n’bass de Tim Exile y el breakcore de Dj Scotch Egg, que remataron una tarde en la que muchas orejas salieron con un buen pitido como premio a su constancia. Aunque actuaciones como la de los argentinos Zort fuese como un remanso de paz entre tanta crispación.

César Estabiel abrió el último día del festival con una sesión de micro-cortes de un minuto que ensamblaba sin parar al tiempo que en otro escenario los vieneses Radian presentaban un interesantísimo directo en el que guitarra, bajo y batería se sometían a variados tratamientos digitales de gran resolución dejando constancia de que la creatividad va más allá de tecnicismos y efectismos. Tras ellos, la sevillana María Durán exponía, bajo el nombre de Cuisine Concrete, sus planteamientos basados en el uso de aparatos domésticos. El pequeño minimalismo de la china Cosmic Shenggy y el downtempo arisco e industrial del uruguayo Cooptrol sirvieron de antesala para el ansiado encuentro con Merzbow.

Masami Akita subió al escenario del patio sin apenas hacer aspavientos y al instante hizo saltar a los fans y a la gran cantidad de curiosos que llenaron el recinto. Desde su primera frecuencia todo fue ruido inmisericorde, desatado y sin fisuras.

Con una mesa, dos ordenadores y una especie de rectángulo de metal con circuitos que emitían más ruido, el japonés manipuló el sonido y lo flageló hasta conseguir que, por momentos, pareciese como si ese mismo sonido se quejase por los altavoces siendo este el momento culminante de un evento que además contó con conferencias y coloquios y muestras de arte visual. Después de haber visto a Merzbow queda esperar que dentro de un tiempo podamos ver a Masonna reventando tímpanos.

Ojalá sea así.

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