Gregory Porter – All Rise (Universal)

Lo reconozco aquí y ahora, nunca he sido un gran fan del señor del gorrito raro. Y eso que su cálida voz de barítono es verdaderamente una de las mejores noticias que ha tenido el mundo del jazz-soul vocal en muchos años. Pero de alguna manera sus canciones, o adaptaciones de clásicos, me resultaban inocuas, carentes del interés que me despiertan otros productos a los que encuentro más alma. Con una calidad formal impecable, me faltaba ese pellizco al corazón que espero siempre de este tipo de artistas, que desde una perspectiva clasicista abarcan gran parte de la tradición afroamericana, desde el jazz al funk.

Ese pellizco, inesperadamente, lo encontré casualmente en “Concorde”, la canción que abre este sexto disco del de Bakersfield, que ha sido grabado a todo lujo entre París, Los Angeles y los míticos estudios Abbey Road de Londres. Un tema emocionante, un subidón lleno de soul y sofisticación que canta al amor de una manera casi religiosa, pero con el suficiente encanto mundano como para no empalagar. Su épica cercana al pop me animó a seguir con el disco y, efectivamente, encontré al fin una sucesión de canciones del propio Porter (13 en versión estándar, 15 o 16 en ediciones deluxe física y digital), que realmente contenían la esencia de lo que cabe esperar de un aclamado y premiado -sus Grammys ya son casi incontables- autor e intérprete que se sabe heredero de lo más granado de los músicos de su raza.

Y es que no defrauda, en comparación a su inicio, el resto de All Rise, que así se llama este trabajo. La mezcla entre la contundencia del gospel-soul de “Revival songs” y románticas piezas extraordinariamente bien orquestadas como “If love is overrated” (seguramente, el gran single del disco) resulta tan natural como estimulante al oído. Es, además, un trabajo altamente comprometido con los problemas que asolan al país del cantante. Muestra de ello es “Long list of troubles”, otro tema contundente en que Gregory canta con toda la furia que su elegante tono vocal le permite. De hecho, el título del álbum viene de una expresión que se usa para alzar al público en los juicios estadounidenses cuando entra el juez en la sala, pero se usa aquí para simbolizar el levantamiento de la gente en torno al amor y en contra de la injusticia.

Pese a su generoso minutaje, el álbum no pierde fuelle. Es realmente difícil no encontrar inspiración en un repertorio perfectamente equilibrado en su utilización de diferentes estilos con una personalidad que ya, tras todo lo andado, se sabe intransferible. Porter desprende de este modo una seguridad que configura un trabajo compacto, sin fisuras innecesarias y lleno de fuerza y espiritualidad. Por todo eso y por la emoción y sensación de cálida esperanza que transmite, aunque sea algo utópico en los tiempos que corren, es sin duda uno de los discos que más disfrutarán los amantes de los sonidos de ébano este año.

Escucha Gregory Porter – All Rise

 

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