Idlewild – Make another world (Sequel / Sanctuary)

La música tiene una cara injusta que me desagrada. Es el terreno dónde se mueven grupos de incontestable calidad y gusto exquisito a la hora de facturar grandes canciones, pero que debido a causas desconocidas, no llegan a explotar y llegar al gran público como sí lo hacen otras bandas de mucho menor interés artístico.

Desde que publicaran 100 broken windows (EMI, 2000), los escoceses Idlewild son una de esas bandas. La facilidad para construir melodías imperecederas no ha sido recompensada con un éxito que se han labrado a base de trabajo. Entre otras cosas, porque a pesar de sus altos y bajos, la banda nunca ha dejado de entregar grandes canciones y aportar tremendos momentos a la historia del indie-rock británico de ésta década.

Mientras su lider Roody Woomble gasta parte de su tiempo en su proyecto folk, Make another world se presenta como una vuelta a sus orígenes cercanos al sufijo core, aunque nosotros (y ellos) sabemos que nunca podrán volver atrás y facturar más “Roseability” o “Little Discorauge”. Tampoco les hace falta. Nos conformamos con un single directo y rotundo como “If it takes you home”, un inicio de disco excelente con el tándem “In competition for the worst time – Everything (as it moves)”, y alguna joya oculta como “A ghost in the arcade”. Casi a la vieja usanza. Y si encima viene firmado de la mano de Dave Eringa, productor de sus mejores momentos, mejor que mejor.

Que sí, que entre medio nos cuelan momentos para olvidar, pero tampoco es cuestión de pedirle peras al olmo. Idlewild firman un trabajo más que decente que hace olvidar el resbalón que supuso Warning /Promises (EMI, 2005), y vuelven a demostrar que su buen gusto merecería, en otro mundo, un premio mayor que el que supone permanecer en la memoria de unos cuántos amantes del indie-rock de calidad. Eso sí, somos pocos pero fieles.

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