Hablemos de J Balvin. Ando muy cansado discutiendo con gente que injuria, sin ningún tipo de crítica constructiva sobre un género revolucionario como el reguetón. Criticar sin argumentos es algo que me saca de quicio. Eso de abanderar conceptos como “autentico”, o “machista”, (me hace gracia porque mucha de la gente que critica el reguetón, luego justifican canciones como “La Mataré” de Loquillo o “Under My Thumb” de los Rolling por ser meras ficciones que retratan el Way of living de los rockeros auténticos y poetas) me tiene hasta el moñete. Doble rasero anegado en ignorancia.
Sí, el rock y el pop, y las músicas latinas registran una cantidad importante de comportamientos reprobables hacia la mujer, o los maricas, o los negros, pero ¿por qué se estigmatiza al reguetón cuando es un género que tiene un potencial importantísimo de autocrítica? Pero claro, desde la óptica del consumidor de música occidental blanco y de clase media, estos incultos que hablan de mujeres calentonas, y de poseer dinero y coches caros y lo muestran en sus stories, son poco menos que escoria social. Recomiendo que escuchen a Tomasa Del Real, o a Rosa Pistola y verán que son mujeres que tensionan las dialécticas que permiten redimensionar la categoría de genero, y que autoreflexionan sobre la apropiación del espacio colectivo del cuerpo femenino, o como aquello que Sartre decía sobre la corporeidad como una modalidad fundamental del ser en el mundo . El perreo es una manifestación política de reafirmación, y una incitación al sexo no normativo y eso para ciertas miradas púdicas debe ser castigado con el ostracismo.
J Balvin, es un joven colombiano que, por fin, está rompiendo las fronteras de este clasismo e ignorancia hacia el cómo se narra este estilo. Digámoslo claro: no hay estilos machistas, sino artistas machistas; la misoginia está muy arraigada en la música popular, por lo tanto no nos rasguemos las vestiduras gratuitamente, que no vale la pena. Bendecido por Pitchfork y ahora por RDL, el colombiano rompe la pana con un disco descomunal, expandiendo el reguetón a diferentes estilos.
Con hits tras hits se hacen discos que harán historia como este Vibras (Universal, 2018). El r&b de “Tu Verdad”o “En Mí” a lo Drake o Frank Ocean, himnos para celebrar, bailando, el orgullo del pobre con “Mi Gente” (con Willy William), el dancehall de la maravillosa “Ambiente” que es puro vicio, esa “Brillo” junto a Rosalía, y hasta dándole al afrobeat en “Noches Pasadas”.
Un disco como una catedral. A mí que me dejen bailar.
Escucha J Balvin – Vibras
















