Joseba Irazoki Eta Lagunak – Zu Al Zara? (Bidehuts)

Al navarro Joseba Irazoki una vez mi amigo, y gran periodista, Antton Iturbe lo definió como el Jim O’Rourke euskaldun, y es una definición perfecta para ilustrar la carrera indomable de este excelente compositor y guitarrista. Guitarrista a sueldo para Mikel Erentxun, Nacho Vegas o Atom Rhumba, el de Bera ha ido jalonando una carrera de altos vuelos combinando la improvisación, el rock correoso, el folk, la autoedición, y desde hace unos años, en formato rock mas “estándar” junto a su grupo Lagunak, un espléndido cancionero de guitarras entusiastas, ritmos oblicuos, ritmos sinuosos que se alejan del lugar común y demás herejías sin parangón en la escena de aquí.

Después de debut “Joseba Irazoki eta Lagunak” (2014), un trabajo intenso y preñado de misterio, ahora ratifica su poderío más aún si cabe con “Zu Al Zara?” (Bidehuts) que define muy bien Nacho Vegas con estas palabras: “Hay, me atrevería a decir, un concepto que planea sobre todo el álbum: el de la libertad ansiada por el músico, una libertad que todos los que nos dedicamos a esto perseguimos afanosamente aunque es por naturaleza una libertad imperfecta. Pero es nuestra libertad, la de los que amamos la música -haciéndola o simplemente escuchándola-, todos reconociéndonos en nuestras taras, cojos, miopes o dementes” Joseba ama su oficio y eso se nota en cada nota que extrae de su guitarra, como esa especie de blues tuareg titulado “AAAA”, que se da la mano con el rico cromatismo de “Lucio eta Durutti” (homenaje a Buenaventura Durruti) cuyos ecos me llevan a recordar a Tiraniwen o Bombino.

Los ritmos sincopados de “Zu Al Zara?” se mueven entre los paisajes líricos de Wilco y la veta más pop de Sonic Youth. En busca de lugares acogedores en un sistema económico que especula con la gentrificación, y una oda al artesanado son los alegatos escogidos para acolchar la gran “Gose Naizelarik”, entre el espasmo eléctrico y la calma (gran labor de Felix Buff a las baquetas). La melodía, en principio muy power pop de “Salbatzaileak”, va serpenteando entre tonos que a mí me suenan a arábigos, y también al pop con aires lisérgicos que va haciendo en solitario Thurston Moore. El disco se cierra a lo grande, con un tema de más de once minutos, “Dantzarik zailena . . . zaldi dantza” (colisión entre space rock, kraut y el espíritu de Black Sabbath) , en la cual hace gala de su dominio de los silencios (en la primera parte del tema, porque luego se desdobla), y de paso interpela al oyente haciendo que se pregunte si lo más importante es la canción o el proceso de creación de la misma.

Escucha Joseba Irazoki Eta Lagunak – Zu Al Zara?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.