Julieta Jones – Parkour Nights (Autoedición)

Después de convertirse en dúo, Julieta Jones han cambiado el chip y la forma de utilizar los instrumentos para darle un nuevo aire, una reorientación que por momentos le sienta muy bien a sus canciones. Con su anterior trabajo One, Two, Three, Four (2014) formaban parte del nutrido grupo de bandas que recuperaban el legado del rock noventero, americano en su mayor facción, y regurgitaban el universo de Pixies, Breeders o incluso Nirvana con ímpetu y valía. Pero todo acaba, y hasta de los buenos alimentos puede uno llegar a cansarse; de ahí que Carolina Delgado e Ignacio Miranda decidieran repartirse teclados, guitarras y programaciones para darle este renovado impulso a los temas que conforman el segundo disco largo, tras otro par de interesantes EPs, titulado Parkour Nights. Aquí la cosa cambia y mucho.

La banda barcelonesa utiliza los recursos de la música electrónica y los adaptan a sus maneras en estas once canciones brillantes y hasta salvajes. La crudeza rock de “Morning time” o el chute de new age de “Strange” no suenan así por casualidad. La suya es una educación musical sentida y con sentido, en la que el punk parece haber ocupado un lugar de privilegio y su evolución natural hacia las máquinas y lo que se da en llamar sin el menor aprecio indietrónica, tal vez un término escaso para definir lo que solo puede ser definido en cada escucha particular. Las de Parkour Nights son en general oscuras e intrincadas, inclinadas a la experimentación y muy pegadas a una producción igual de directa e intencionada en la dirección correcta. Las bases de “The prom” y “The collector” son inquietantes y medidas, haciendo que el disco empiece y continúe por unos caminos bien definidos. Aunque la melodía más pop de “Radio of love” intente emblanquecer atmósferas antes de que nos llamemos a engaño. Para eso hacen “All the children”, tal vez el tema emblema de un álbum que parte de poco para llegar a demasiado. Los coros de Joan Queralt, inesperados pero comprensibles si tenemos en cuenta que forma parte de otro de los proyectos de Ignacio Miranda, ayudan a levantar el frío pavimento de una autopista nocturna y desalmada, que impresiona en los márgenes afilados de un himno (o eso debería ser) como “Monday”, tal vez el lazo más evidente con su pasado, lo suficientemente cercano como para no despegar esta nueva propuesta de aquella. Más bien para darle continuidad y empaque.

Es este un disco de digestión irregular, lenta pero satisfactoria, en el que conviven en ruda armonía las guitarras y la tecnología (“What it is like”, a modo de guinda, resume dicha afirmación) y que deja con un sabor de boca seco y necesitado de hidratación. El único remedio posible es dejar que vuelva a sonar desde el principio y volver a sentir la sed que todos necesitamos para subsistir. Vivan las máquinas y los hombres que las hacen funcionar.

Escucha Julieta Jones – Parkour Nights

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