Lafawndah – Ancestor Boy (Concordia)

Como si se tratase del espíritu fallero reencarnado en la figura de Amy Winehouse en una remota zona glacial, se presenta de esta guisa en la portada de este disco, y en sociedad, la gran Lafawndah, para dar toda una lección de música que antes gustábamos de encasillar en “crossover”, pero que ahora no se si sabe ni cómo etiquetarla. Qué mas da cómo encasillar un caudal de sonidos sin fronteras que tiene la gran habilidad de sorprender a cada escucha.

Para ponernos en antecedentes: Lafawndah impregna, dejando huella en su música, toda su itinerante vida en estos surcos ya que su padre es iraní y su madre egipcia. Además creció entre Teheran y París, y ha viajado con frecuencia a Mexico, y en Nueva York ha residido durante un tiempo. Así que este puñado de canciones que contiene “Ancestor Boy” (Concordia, 2019), editado en su propio sello, está respaldado por todas estas vivencias y sonoridades que ella ha ido interiorizando de manera natural a su discurso artístico. Por otro lado, hasta finalizar este álbum ha ido trabajando en agencias de publicidad – Kenzo-, y colaborado con el gran percusionista japonés Midori Takada.

Un primer trabajo que pilota sobre dos ejes esenciales: en una gran labor vocal, y una excelente producción cuyos ritmos percusivos son senciales ya que provee al conjunto una gran fisicidad, una dualidad entre modernidad/primitivismo, y gran plasticidad. Canciones espléndidas todas: guiños a una Kate Bush ancestral, con apoyo vocal de Julie Byrne, en “Oasis”, r&b con toques orientales que podría recordar a FKA Twigs en la sabrosa “Tourist”.

Todo en la música de esta mujer es susceptible de ser un elemento inspirador: una imagen, un olor, una sensación, etc.: estamos ante una especie de microcosmos maximalista en un ejemplo de una suerte de diáspora-pop. Ritmos cortantes en “Uniform” que parecen proceder de la tradición shangaan, soul veteado en satén toma vida en “Daddy”, y en “Parallel”, con la colaboración en la trompeta de Jon Hassell, parece una senda recóndita por la que transitar hasta encontrarse con Björk, y hasta una versión con una colcha pseudoindustrial de “Vous Et Nous” de Brigitte Fontaine y Areski Belkacem. Lo dicho, un gran disco. Listen without prejudices.

Escucha Lafawndah – Ancestor Boy

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.