Larry “Slapping” Graham, un revolucionario del bajo eléctrico

Como él mismo ha declarado en varias ocasiones: “Casi nada de lo que ocurrió, era lo que se había planeado”. Pero la naturaleza creativa y enormemente talentosa de Larry ‘Slapping’ Graham, hicieron que se adaptase a los giros de guion de manera brillante. Revolucionó la manera de enfocar el bajo eléctrico, fue clave en el desarrollo de la música Funk y siempre, siempre con una gran sonrisa por bandera.

Nació el 14 de Agosto de 1946 en Texas, pero se crió en California. No había mucho dinero, pero había diversión. Sus padres, ambos, eran músicos, y transfirieron su musicalidad a la esponja que tenían por hijo. En su temprana adolescencia dominaba con mucha destreza varios instrumentos, mientras que la mayoría de los mortales tocamos, a duras penas, uno o ninguno, a lo largo de nuestra triste existencia musical. Además, el pequeño Larry tenía estómago para todo, ya fuese cuerda, percusión, viento o marea. De todos, su predilecto era la guitarra. Sobre todo después de que su padre, Graham Senior, le regalase la suya tras decidir dejar de trabajar como músico. Se autoenseñó cómo tocarla, sin vídeos de Youtube, y a los 13 años ya había comenzado su carrera profesional. Todo un meteoro.

Con 15 entra en juego su madre, generalmente ausente por las giras, quien le ofrece formar parte de su propia banda. The Dell Graham trío contaban con la matriarca al piano, Graham Junior a la guitarra y Ruben Kerr a la batería.

Larry Slapping Graham foto

En uno de los clubs donde tocaban regularmente, había un viejo órgano con los pedales para hacer sonar los registros graves. Larry se las ingenió para usar los pedales mientras tocaba la guitarra, y así hacer más completa la sección rítmica. Todo iba sobre ruedas, hasta que la reliquia con teclas dejó de funcionar. Supuestamente de manera temporal, alquiló un bajo eléctrico hasta que se arreglase el teclado. Pero eso nunca ocurrió y su madre decidió bajarse del trío, para formar un dúo, de piano y bajo, junto a su hijo. ¿Arranque minimalista? ¿Razones económicas? Su madre nunca llegó a dar ninguna razón al pequeño genio.

Dado que el nuevo formato carecía de percusión, Graham tiró de inventiva para emular el sonido de la batería con el propio bajo eléctrico. Para ello, por un lado, golpeaba con el pulgar las cuerdas graves simulando el bombo. Por el otro, tiraba de las cuerdas más agudas, las dos de abajo, para imitar el sonido de la caja. Como si nada, creó una nueva manera de tocar el bajo que bautizó como Thumpin’ and Pluckin’, aunque es comúnmente conocido como slapping.

Pero hagamos un alto en el camino de la palabrería y dejémonos seducir. No hay ningún artículo en el mundo mundial que supere la explicación del propio creador. Enfundado en un radiante traje blanco, con su no menos radiante sonrisa, Larry Graham atiende una entrevista. A lomos de su inseparable Fender Jazz Bass blanco, nos cuenta, sin dejar de trotar y con el máximo nivel de mojo posible, la historia de la creación. ¡Deleite!

 

Si bien es cierto que nuestro protagonista fue el creador del slapping en el bajo eléctrico, hay que matizar que la técnica ya era anteriormente utilizada en el contrabajo. Antes del siglo XX, se utilizaba como una versión más vigorosa del pizzicato, reproduciendo sonidos parecidos al doblao del flamenco o a los instrumentos de percusión. En los años 20 del siglo pasado, será incorporado al blues y el jazz, destacando contrabajistas de la talla de Bill Johnson, Pops Foster, Steve Brown o Willie Dixon.

En la década de los 40’s y 50’s, será también introducido en otros estilos como el Hillbilly, Bluegrass y Rockabilly, siendo en este último seña de identidad que perdura en la actualidad. Pero no será hasta los 60’s, con Larry, con el bajo eléctrico y con el Funk, cuando la técnica adquiera otra dimensión.

Claro está, que para dar el pelotazo, necesitaba salir de debajo de las faldas de su madre. Al rescate, otra casualidad. Una mujer asidua a los conciertos del dúo familiar era a su vez fan de un DJ que estaba montando una banda. La celestina consiguió que Sly Stone fuese a ver al bajista, siendo el flechazo instantáneo.

A bordo de Sly and The Family Stone tuvo la oportunidad de adquirir popularidad y dar a conocer al mundo sus innovaciones. “Thank you” fue el primer tema de la historia en el que se grabó la técnica slap con el bajo eléctrico y una de las piedras angulares del estilo Funk. La novedosa aproximación del bajo permitía dejar espacios entre los compases 2 y 4, para que los otros instrumentos acabasen de rellenar el groove tan característico de este género.

 

A principios de los 70’s, tras 6 años con la familia Stone, el polifacético artista pasó página para dar rienda suelta a otra de sus pasiones: la escritura. Para ello, decidió producir a un grupo llamado Hot Chocolate, a quienes escribía las letras y los arreglos. Pero la fama le jugó una mala pasada. Al final de un concierto de la banda, el público insistió en que se subiese al escenario. Apremiado por la urgencia del momento, accedió y la química que surgió al tocar fue tal, que truncó sus planes una vez más. La banda fue renombrada como Graham Central Station (juego de palabras con la Grand Central Station de New York) y Larry sería su líder indiscutible.

 

Durante las siguientes décadas compaginó sus proyectos en solitario con los trabajos para otros artistas. Formó parte de la banda de la inigualable Betty Davis, grabando el bajo en sus tres álbumes. Posteriormente, se cruzó en su camino Prince, cuando aún era Prince, estableciéndose una amistad y una fructífera colaboración musical de largo recorrido.

En 1993, fue incluido en el Rock and Roll Hall of Fame como miembro de Sly and the Family Stone. Pero el mayor premio que puede recibir, es ver como sus innovaciones siguen vigentes en el mundo tan vertiginoso en el que vivimos.

La técnica del slapping se convirtió en una seña de identidad de la música Funk, siendo adoptado también por otros géneros como el Rock, el Pop y el Metal. Tótems del bajo como Bootsy Collins, Marcus Miller, Les Claypool, Victor Wooten o Flea, son deudores de la genialidad de Larry Graham.

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