LCD Soundsystem – LCD Soundsystem (DFA/EMI)

LCD Soundsystem vienen con mucha fuerza a cubrir un hueco que hacía falta tapar. El del homenaje, desde una perspectiva rock, al techno de Detroit, ese particular y profundo sonido, de paisajes progresivos y abiertos que lleva evolucionando desde hace casi 20 años. Homenaje que extienden a la idea de soundsystem jamaicano (concepto de mezcla total), en el que se dan cita a lo mejor de las músicas de celebración vital de los últimos treinta años. Scott-Heron, Last Poets y el hip hop old-school inspiran los modos del cantante James Murphy. Y es plausible decir que, a su manera, evocan lo que The Clash hicieron en Sandinista (disco doble, apertura de miras hacia lo negro).

Sin duda, exponen unos argumentos explosivos. Utilizan el mismo lenguaje bruto que Innerzone Orchestra o Derrick May, convirtiéndolo en una gramática de guitarras y actitud whitey capaz de dar una vuelta de tuerca considerable al panorama. Empezando por el nombre del grupo y pasando por sus letras, que suelen hablar de estados mentales, y hacer homenajes descubiertos a las corrientes más innovadoras de la música electrónica negra y kraftwerkiana (imparables “Yr City’s a sucker” o “Losing My Edge”, con ecos del padre del electro, Afrika Bambaataa). Casi todo en este grupo es recontextualización de una serie de corrientes externas al rock, pero que tanto pueden hacer para seguir aportándole algo en su evolución. Es más: este grupo realimenta la primigenia experimentación del rock, de cuando los grupos se inspiraban en el jazz, por ejemplo.

El vibrante segundo disco supera, por su atrevimiento instrumental, al primero, quizás algo más anclado en los referentes más evidentes (tecnopop años 80). Las dos versiones de “Yeah” son, a la manera de un grupo de dub jamaicano, una pequeña joya de free-rock en el que se dan un festín de creatividad y vigor, muy cercano a la hipnosis del techno. Por tanto, este LCD Soundsystem es, como todo gran disco, un compendio que resume y hace balance, con la mirada puesta en el futuro y viviendo el presente (obsesión inspirada, también, en el mundo de lo afro). Nueva York 100%.

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