León Dramaz – El Infinito (La Playa Records)

Cuanto más escucho este disco, más me doy cuenta de lo bueno que es. Suele pasar con ciertos discos: al principio entran con tibieza, aunque se percibe que tienen algo increíble por debajo, como aparentemente escondido. Con El Infinito de León Dramaz me ha ocurrido exactamente esto. Al principio me dejó aturdido y ha acabado sabiéndome a gloria. Como, de hecho, todos los discos de 7 Notas 7 Colores desde el primero hasta el último, incluido el solo de Mucho Mú.

Las cualidades de León Dramaz son muchas. Pero la que más destaca, la que más sorprende es la fluidez musical conseguida. Todo suena como si fuera un conjunto de diferentes piezas que se complementan. Las voces no se imponen, sino que se yuxtaponen con la música, dejándola sola en muchas ocasiones. Los temas cortos y concisos: todo un ideal.

Y es justo afirmar que parte del éxito de todo ello lo tiene Dibe Dibosso, que merece mayor reconocimiento en este país. La voluntad transgresora de este músico –dejemos el diminutivo “productor” para los principiantes- le ha llevado a desconocer cuáles son sus límites, dentro de la música. Las barreras no parecen existir para él, pues desde Hecho Es Simple, no ha dejado de ofrecer novedades, en su afán por superar todas las auto-imposiciones estilísticas. No es posible sustraerse ante la riqueza de bases como “Créelo” o “Back In Da Days” . Trotonas, densísimas, incorporando diferentes timbres, formalmente anárquicos, pero que están en el lugar adecuado a cada momento. Brillante es la palabra: se nota que no hay ni un solo sonido pregrabado, que todo está producido por él, recortado al detalle y modificado con frescura y emoción.

Paralelamente, la voz de Eddy Drameh se funde con la calidad musical del disco; es más: forma parte del sonido. Igual de denso, como un chocolate a la taza en ocasiones, Eddy maneja una voz ronca, que busca transmitir sensaciones a través de la modulación antes que del mensaje. Economiza el lenguaje y es capaz de crear imágenes sarcásticas con suma seriedad. Y no menos hábil se muestra cuando toca hablar de temas serios. Ágil en su discurso político, acude fácilmente al sarcasmo y a la risa irónica. Ésa es su especialidad. Las colaboraciones, que muchas veces no aportan nada más que el típico colegueo, son básicas aquí. Unas gotas de Juan Solo, otras de Payo Malo, un poquito de Tremendo Menda –¡saca el disco ya, por favor!-, y las excelsas voces de mujer de la marroquí Atika o la inglesa Shakamana. Todo ello, conforma un disco buenísimo, demasiado recomendable para un hip hop español todavía envidioso aunque en fase de maduración, en el buen sentido del término.

Considerando globalmente este disco, podríamos volver a afirmar aquello de que es el mejor trabajo de hip hop jamás elaborado por aquí. Pero, como la fórmula está demasiado gastada y no convence, es mejor constatar que León Dramaz es el grupo con más futuro del panorama. Las posibilidades de evolución de Dibe son, de momento, demasiado infinitas. Y si combinamos su electrónica hip hop con una voluntad por mezclarlo todo con sonidos orgánicos (en directo llevan batería, contrabajo de madera y guitarra), habremos dado en la diana.

Confirmado: Barcelona está en la cima del hip hop, un año más.

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