Lian Harmon Trío – Jazz Café (Córdoba) 18/03/22

Desde un barrio cordobés hasta el Queens College de Nueva York, el Berklee College de Boston, para terminar con la guitarra sobre el escenario de un garito lúgubre con las paredes repletas de Simones, Davis, Parkers e incluso David Bowies. Lian Harmon, nombre artístico del joven prodigio local, contó con la compañía de Simon Willson al contrabajo y Rodrigo Ballesteros a la batería, en la parada obligatoria en el Jazz Café que los músicos programaron este abril con motivo de su gira española.

El virtuosismo de Willson y Ballesteros tiene su punto de encuentro con el de Harmon en Nueva York, donde comenzaron a conversar con los instrumentos casi antes de conocerse. “Creo que en el jazz se trata más bien de niveles que de otra cosa; cuando encuentras a alguien que habla tu mismo lenguaje, la magia fluye sola”, comentaban tras el bolo. En este caso, la magia vino de ver a tres figuras sencillas, delgadas, casi imberbes, desplazarse por los acordes con una soltura inquietante. Un huracán de solo tres voces que susurraban, gritaban y se reconciliaban en los extraños términos del jazz contemporáneo. La mortificación del rey Sísifo resonó con elegancia en un tema referente al mito. El artista adelantó un nuevo disco con temas que basaron la seducción en ecos inesperados aunque adictivos. Quizá los momentos más sencillos estuvieron impulsados por baladas como “I hope you are doing well”, compuesta por Harmon, más próxima a los momentos endulzados de los mitos del jazz, aquellos príncipes malditos que acariciaban corazones en mitad de los delirios de las drogas. Su legado es una música compleja, cargada de paradojas, como lo esencial de conocer la técnica para saltársela o de mantener la disciplina para liberarse. En el caso de Lian Harmon, que ha contado con la guía de grandes maestros como Leo Brouwer o Manolo Sanlúcar, su guitarra lidera un trío con la desvergüenza de no tener que demostrar nada salvo el aplomo que da lograr un sonido que hable por sí solo. Una actitud que deje bocas abiertas entre el público y haga que este se rompa en aplausos en cada pausa, aunque no sepa del todo por qué.

Nunca es fácil hablar ni escribir sobre jazz contemporáneo. ¿Qué puede abordarse primero?, ¿el aspecto de los músicos?, ¿su trayectoria o referencias?, ¿el nombre de los temas elegidos para el concierto?; ¿la reacción del público?, ¿de qué serviría? ¿Realmente crearía en el lector una idea concreta sobre lo que sucedió aquella noche sobre el escenario? “No me hagas más preguntas esta noche, ya si quieres otro día, pero es que hoy no tengo nada más que decir”, comentó Harmon. Fue como revivir a ese negro de mirada intensa que, desde algún sitio, en momentos como ese sonríe y dice “¿So What?”. Y Qué.

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