Libro: Aleluya, mística y religiones en el rock de Alberto Manzano (Libros Cúpula)

Alberto Manzano aparte de un gran poeta, es un biógrafo que ha publicado trabajos sobre Bukowski, Rumi, Basho, Rimbaud, D.H. Laurence, Bob Dylan, Jim Morrison, Suzanne Vega, Patti Smith, Tom Waits, y Leonard Cohen entre otros. De este último fue amigo personal y tradujo algunos de sus temas a nuestra lengua. De hecho aquellas composiciones del bardo canadiense al español son parte de su currículum. Sin ir más lejos las genialidades de Enrique Morente, así como para Duquende, Mayte Martín, Rocío Segura entre otros.

En este nuevo libro que nos compete hace un pormenorizado análisis de cómo la mística ha influido en la obra de grandes figuras del rock. Especialmente en cuatro grandes religiones. Por ejemplo el hinduismo para George Harrison, de cómo el cristianismo-judaísmo dejó impronta en Bod Dylan o como Cat Stevens, ahora Yusuf Islam, sucumbió a la religión islámica y ahí está. Y, por supuesto, el budismo-zen de Leonard Cohen. En el mismo también tiene lugar un repaso a nombres como Suzanne Vega, Nick Cave, Sinéad O’Connor, Johnny Cash, Patti Smith o Van Morrison que también han entrado de lleno en la vida contemplativa a través de sus canciones. Cuando llegó la era Acuario todo saltó por los aires. Es decir, finales de los 60. De ahí hasta principios de los 90 en Estados Unidos surgió un aire de espiritualidad desconocida hasta el momento. Bod Dylan, sin ir más lejos, tornó en el líder de la juventud progresista norteamericana de principios de esa década. De hecho a comienzos de esa era se dieron a conocer religiones como el hinduismo o el budismo que antes apenas tenían eco o se oían muy lejos y es, a través de los grandes del rock, la forma en la que nos llegó de forma masiva.

Libro esencial para conocer porqué Bob Dylan pasó del judaísmo al cristianismo. De hecho, si sois seguidores del estadounidense sabréis que su primera época estuvo repleta de referencias hebraicas, pero un accidente le hizo le despertó la mística y lo llevó a un cristianismo evangélico, casi fundamentalista, reflejado su trilogía cristiana compuesta por “Slow Train Coming”, “Saved” y “Shot of live”. De hecho, cuando las presentaba en los conciertos parecía que estaba hasta sermoneando al público, como un cura, dice en el libro Manzano. El paso de Cat Stevens, ahora Yusuf, fue una tuberculosis. Sostiene Manzano que una enfermedad le despertó enorme interés por conocer la verdad de la vida después de la muerte; y un día casi se ahoga en Malibú y él contaba que le dijo a Dios «si me salvas dedicaré todo mi trabajo en tu nombre». Ese Dios era Alá, a Stevens le habían regalado una copia del Corán y ya había comenzado su conversión. Se salvó, claro está.

Todos los capítulos están bien consensuados, bastante argumentados y con solidez literaria. Por ejemplo cuando rememora cómo George Harrison se lanzó al hinduismo. Dice “Ya se mostraba la influencia de esta religión cuando pertenecía a los Beatles pero fue en solitario cuando sacó aquel triple disco budista”. Y, por supuesto, su gran amigo Leonard. De él cuenta que era una síntesis de todas las religiones; “Bebió de todas las fuentes religiosas posibles; era un gran bebedor. Empezó con el judaísmo influido por el profeta bíblico Isaías, el profeta del apocalipsis, y conoció luego a un profeta japonés y finalmente se hizo monje budista como a mediados de los 90. Al final practicó el budismo durante más de 30 años”.

De hecho, nos cuenta como del primero y el último hay una unión, Bob Dylan y Leonard Cohen compartieron libro de cabecera: el I Ching, una publicación oracular china que se puede traducir como Libro de los cambios y que se convirtió en una piedra angular para muchos artistas. Hasta el punto que una vez le preguntaron a Dylan por el libro y soltó: «No quiero hablar de él, sólo decirte que es maravillosamente verdad. Lo lees y sabes que es verdad. Es algo en lo que creer». Para Cohen ese libro fue su «maestro», dice Manzano que le respondió una vez que: “Me hizo ver que era el momento de que otros y yo nos uniéramos. Sentía que volvía a haber una especie de conjunción en el mundo”.

Y lo más importante, y tal vez la conclusión que puede sacarse de tan magna y documentada obra; la espiritualidad y las grandes religiones han ejercido en numerosos músicos a lo largo de la historia del rock. En España, aunque no ha lugar en el libro, también podríamos decir que artistas como Bunbury, -tomando un poco de aquí y de allá- basó casi el compendio de la obra de Héroes del Silencio y la suya propia en referencias místicas. También La Bien Querida juega mucho con guiños a las religiones y, por supuesto, Rosalía, cuya obra El mal querer podría ser una oda a la espiritualidad del amor. No estaría de más analizar el pop-rock español desde ese prisma. Mirad sino el “Quiero ser Santa” de Parálisis Permanente… o algunos temas de Cecilia o… uf, pues sí que me salen tracks.

En fin, lo dicho, obséquiense este libro que, aparte de toda la información sobre los mismos, así como letras y demás, es un primordial recorrido por la historia de la música desde una óptica muy diferente a las que nos tienen acostumbrados. Y eso es muy de agradecer. Un trabajo literario para hacernos reflexionar y entender que también la música se puede leer a través de muchos puntos de vista. Y las creencias es una de ellas.

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