DestacadaEntrevistas

Lisasinson: «La frescura no depende solo de escribir rápido o desde el impulso»

Lisasinson publicaba hace pocos días su tercer disco, Desde Cuándo Todo, su trabajo más maduro hasta la fecha nace entre dudas y desgaste, y toma su título de (h)amor 9 amigas.

El álbum retrata la relación intensa de Míriam con la música, entre la entrega y el agotamiento. Son canciones más ricas,  llenas de matices y pequeñas heridas, pero también luminosas y sanadoras, atravesadas por las lecturas de autoras como Cris Lizarraga, Beatriz Serrano, Lucía Lijtmaer y Raquel Congosto.

Unas canciones que dialogan con la idea de que no podemos comprenderlo todo, pero el arte y los afectos nos ayudan a sostener lo que duele. Hablamos con Míriam Ferrero sobre lo nuevo de Lisasinson.

«No he dejado de hacer canciones con energía, pero ahora me interesa también que respiren, que tengan profundidad»

¿Cómo definirías la evolución de tu sonido desde ‘Perdona Mamá’ hasta ‘Desde Cuándo Todo’?

Ha pasado bastante tiempo entre Perdona Mamá y Desde Cuándo Todo, y eso se nota. No solo porque haya crecido el proyecto, sino porque he cambiado yo. En estos años he escuchado muchísima más música, y no necesariamente tan punki o tan rápida como lo que hacía al principio. Me he abierto a otras cosas, a sonidos más atmosféricos, a canciones que no necesitan ir todo el rato aceleradas para decir algo.

Perdona Mamá era más inmediato, más nervio, más impulso. Este disco tiene más espacio. No he dejado de hacer canciones con energía, pero ahora me interesa también que respiren, que tengan profundidad. Supongo que es una evolución bastante natural: más tiempo, más referencias, más experiencia… y todo eso acaba colándose en el sonido.

 

¿Cuál es el significado detrás del título ‘Desde Cuándo Todo’ y cómo se relaciona con las temáticas del disco?

Supe que Desde Cuándo Todo tenía que ser el título del álbum después de leerlo en  el capítulo que escribe Anna Pacheco en (h)amor amigas. Fue como muy inmediato. Y estoy muy contenta de haberlo hecho. Me gusta porque es una pregunta abierta. No tiene una respuesta concreta ni cerrada. Cada persona puede preguntarse desde cuándo todo qué: desde cuándo todo cambió, desde cuándo haces ciertas cosas, desde cuándo aceptas ciertas dinámicas, desde cuándo te sientes de determinada manera. Y el disco va bastante por ahí, por esa sensación de darte cuenta de que algo se ha movido, aunque no sepas exactamente cuándo pasó. Además, me gusta que el disco anterior se llamara Un Año de Cambios y que este sea Desde Cuándo Todo. Es como si uno hablara del proceso más concreto y el otro de una pregunta más amplia, más existencial. Casi como dos capítulos que dialogan entre sí.

Este disco llega después de varios derrumbes internos: cambios de formación, desgaste emocional, dudas sobre el proyecto. ¿Sales reforzada?

Sí que ha habido derrumbes, la verdad. Cambios en la formación, desgaste emocional, dudas reales sobre si seguir o no… No ha sido un proceso fácil.

No sé si salgo “reforzada”, pero sí más consciente. Cuando atraviesas momentos en los que te planteas dejar el proyecto y aun así decides continuar, ya no lo haces desde la misma ingenuidad de antes. Lo haces sabiendo lo que cuesta, lo que implica y lo que estás dispuesta a sostener. Ha sido duro, pero también me ha ayudado a entender mejor por qué hago música y qué significa para mí Lisa. Ahora sigo porque quiero estar aquí, no por impulso ni por inercia. Y eso me da bastante calma.

Has incorporado más medios tiempos de lo habitual en tu discografía. ¿Fue una decisión consciente o una consecuencia natural del momento vital en el que estabas?

Fue bastante natural, la verdad. No me senté a pensar “voy a hacer más medios tiempos”, simplemente era el tipo de canciones que me estaban saliendo. No estaba en un momento tan acelerado ni tan impulsivo como en otros discos, y eso se nota.

Creo que mi estado emocional pedía más pausa, más espacio para que las canciones respiraran. Antes tiraba mucho más de la urgencia, de la velocidad. Ahora necesitaba quedarme un poco más en las cosas, no pasar tan rápido por encima. Así que más que una decisión estratégica, fue una consecuencia bastante directa del momento en el que estaba.

 

Aun así, sigues firmando canciones inmediatas y urgentes como “Decidí Desaparecer” o “No Quiero Envejecer”. ¿Necesitas esos temas rápidos como vía de escape?

Sí, las necesito. Aunque el disco tenga más pausa y más reflexión, yo sigo necesitando canciones rápidas. Son una forma bastante directa de sacar lo que tengo dentro cuando estoy saturada o con ansiedad. “Decidí Desaparecer” o “No Quiero Envejecer” tienen esa urgencia que a veces no puedes canalizar de otra manera. No todo lo que siento se puede explicar desde la calma; hay cosas que piden velocidad, ruido y un poco de desahogo.Así que sí, son una vía de escape. Pero no como algo separado del disco, sino como otra cara de lo mismo.

El miedo al paso del tiempo aparece de forma explícita. ¿Cómo lo afrontas?

Pues… como puedo jajaja.

Creo que el miedo al paso del tiempo no es tanto una cuestión de cumplir años, sino de compararte constantemente con una versión ideal que pensabas que ibas a ser. Es más el vértigo de no estar exactamente donde imaginabas que estarías. Lo intento afrontar con bastante honestidad. A veces me pesa, claro, pero también intento entender que crecer implica renunciar a ciertas fantasías y aceptar otras realidades. Escribir sobre ello me ayuda a bajarlo a tierra, a quitarle un poco de drama.

Supongo que no lo tengo resuelto, pero tampoco quiero fingir que lo tengo. Forma parte de lo que soy ahora mismo, y por eso aparece en las canciones.

El disco está producido por varias personas (Daniel Martínez, Marc Fernández, David Van Bylen). ¿Buscabas miradas distintas o fue una manera de no quedarte sola en el proceso?

Un poco las dos cosas, pero sobre todo lo segundo. Yo tenía bastante claro el sonido que quería para el disco, pero no quería encerrarme sola en mi cabeza. Cuando estás mucho tiempo con las mismas canciones, pierdes perspectiva. Trabajar con distintas personas me ayudó a contrastar ideas, a que me cuestionaran cosas y a que las canciones crecieran sin perder su esencia.

No era tanto buscar tres estilos radicalmente distintos, sino rodearme de gente en la que confío y que entendiera bien lo que quería hacer.

 

A nivel lírico, este es probablemente tu disco más reflexivo. ¿Te dio miedo perder frescura o inmediatez al escribir desde un lugar más consciente?

Sí, un poco sí. Siempre da miedo pensar que, al darle más vueltas a las cosas, puedas perder esa chispa más inmediata que tenían otras canciones.

Pero también creo que la frescura no depende solo de escribir rápido o desde el impulso. Depende más de que lo que estés contando sea verdad. En este disco he escrito desde un lugar más consciente, más reflexivo, pero no menos honesto. Simplemente estaba en otro momento y necesitaba entender mejor lo que me estaba pasando.

Al final prefiero asumir ese riesgo a forzar una inmediatez que no sentía. Si las canciones suenan más pensadas es porque yo también lo estaba.

Después de tres discos, ¿qué crees que has perdido por el camino y qué has ganado que no cambiarías por nada?

Creo que he perdido un poco de ingenuidad. Al principio todo era más ilusión pura, menos cálculo, menos conciencia de lo que cuesta sostener un proyecto en el tiempo. Había algo muy inocente en esa energía que a veces echo de menos. Pero he ganado algo que no cambiaría por nada: criterio y seguridad. Ahora sé mejor qué quiero hacer, qué no quiero hacer y hasta dónde estoy dispuesta a llegar. También he ganado calma. Antes todo era más urgente; ahora entiendo que las cosas llevan su tiempo.

Si dentro de diez años volvieras a escuchar Desde Cuándo Todo, ¿qué te gustaría reconocer en él: a la artista que eras o a la persona que sobrevivía?

Me gustaría reconocer a las dos, porque en este disco están muy mezcladas. Está la artista que estaba intentando evolucionar, hacer las cosas mejor, ser más consciente de lo que escribía. Pero también está la persona que estaba cansada, que tenía dudas, que estaba intentando sostener muchas cosas a la vez.

Si dentro de diez años lo escucho y siento que fui honesta con lo que estaba viviendo, me daré por satisfecha. Quiero reconocer a la persona real que estaba ahí, haciendo lo que podía en ese momento.

Escucha ‘Desde cuándo todo’ de Lisasinson

WP-Backgrounds Lite by InoPlugs Web Design and Juwelier Schönmann 1010 Wien