Los Planetas – Una Ópera Egipcia (Octubre/Sony)

Cuando Los Planetas presentaron La Leyenda del Espacio muchos nos preguntamos lo mismo que Jesús Llorente desde estas mismas páginas: ¿estábamos ante el Disintegration de Los Planetas? ¿sería un punto de inflexión, o incluso el renacimiento de una carrera que daba síntomas de agotamiento? Tres años después, Una Ópera Egipcia viene a dar respuesta a estas incógnitas.

El nuevo disco de los granadinos confirma que su acercamiento al flamenco no era una mera boutade o un simple experimento como lo fue Omega para Lagartija Nick, sino que es algo más profundo que ya forma parte de la esencia del sonido de la banda. J ha dejado de ser profeta en el desierto y ha terminado convirtiendo y contagiando su pasión a los demás. El cambio se nota. En La Leyenda la mezcla de rock y flamenco resultaba a veces abrupta. En Una Ópera Egipcia la fusión se ha completado y la traducción rockera de los palos se ha vuelto más profunda y a la vez más sutil, mejor engranada en un mecanismo de ruido y melodía afinado en dirección sur. El trabajo de Eric que es quien mejor conoce el flamenco de todo el grupo, ha sido fundamental.

Buena muestra de ello son “Siete faroles”, una canción que, manteniendo el matiz de cantiña cordobesa, remite a lugares ya explorados en “Deberes y Privilegios” o “Deseando una cosa”; y el “Romance de Juan de Osuna”, o como la poesía popular flamenca adquiere una nueva dimensión a ritmo motorik de kraut-rock. Por su parte, “La pastora divina” (en la que participan Morente y Antonio Arias), no hubiera desentonado en absoluto en aquella cumbre del flamenco eléctrico que fue Omega.
 
Sin embargo, el nuevo camino emprendido por Los Planetas no tiene una única dirección. Hay mejor y más tamizado flamenco, pero también psicodelia y shoegaze como no lo había desde hace ya años (“Los Poetas”, que está al mismo nivel que “La Caja del Diablo”), pop del más afinado de su carrera (“No sé cómo te atreves”) e incluso electrónica (“La veleta”), aunque sea por casualidad, es decir porque Eric no estaba disponible para grabar y tuvieron que recurrir a Banin y a sus bases electrónicas. Entre todas ellas destaca especialmente “No sé cómo te atreves”, una canción de amor amargo en la mejor tradición planetera, compuesta originalmente para ser cantada por Christina Rosenvinge y Nacho Vegas, que La Bien Querida y J han convertido en un clásico instantáneo.

Quizás no sean los mismos Planetas que antes (no tendrían por qué serlo), o incluso puede que sea discutible el camino que han tomado, pero lo cierto es que tras ocho discos y dos recopilatorios, J y los suyos no solo se han reinventado, sino que han afinado su propia reinvención para seguir creciendo, y eso algo que se puede decir de muy poca gente.

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