Madee + Mourn – Sala Apolo (Barcelona)

Mourn es lo que pasa cuando dejas que tus crías jueguen con tu guitarra. Es lo que pasa cuando dejas que trasteen con tus vinilos de The Clash y Nirvana. Un día de divierten componiendo canciones, otro día les da por grabar un disco con cuatro ahorros mal juntados y al siguiente la santa biblia Pitchfork come de su mano. Esa es la historia de Mourn, la banda de “las hijas de” The New Raemon, al que ¡no lo duden! pronto veremos convertido en “el padre de”. Parpadeas y tus crías ya están teloneándote. 
Ahí las tienes: demasiado jóvenes para que sus compañeros de clase puedan venir a verlas tocar. Mourn se suben al escenario con la naturalidad y el desparpajo de la adolescencia. Y les bastan dos acordes para desmontar cualquier sombra de duda: hace ya meses que dejaron de jugar a ser un grupo de rock y la cosa se ha puesto seria. Y en menos de una hora desfilan por el Apolo hasta quince canciones. Quince temas de guitarras urgentes, baterías punk y ritmos de bajo juguetones (¡y qué ritmos, ojito!) que pasean sin pudor por los sonidos más ruidosos y gamberros. “Your brains are made of candy”, “Misery company” o “Philliphius” reviven el grunge con el entusiasmo del que nunca lo ha echado de menos. Temas como “Jack” o “Your face”, destilan candidez y mala leche a partes igual. Y en los recién estrenados “Anginas” o “Gertudis” parecen querer revisitar el powerpop “pinkertoniano” de Weezer. Un torbellino que defienden sin perder la compostura, sin tonterías, con garra y con una desarmante competencia. Esto es lo que pasa cuando mamas Pixies y Ramones y tu padre te deja jugar con sus guitarras.
Lo de Madee es otra cosa. Poderosos y refinados, Madee son palabras mayores, y es un placer volver a disfrutar sobre el escenario de una banda tan equilibrada, emotiva y elegante. No importa cuántos años pasen, sobre el escenario son un todo perfectamente engrasado con un sonido sólido, épico y precioso. La cita se enmarcaba en la serie de conciertos de reunión con los que Madee están celebrando los diez años de la publicación de Orion’s Belt, pero acabó siendo un concierto celebratorio de una de las bandas más añoradas.
Desde el primer tema, que fue “Avalanche”, dejaron claro que cuando grabaron esos temas “podían ser más jóvenes y delgados” (sic) pero ayer se subieron al escenario con la misma energía de entonces y manteniendo intacta la magia de seis músicos que se entienden a la perfección. “Fallen heroes”, “Mintaka” o “I’m a Green swimmingpool” sonaron tan vigentes y arrebatadoras como cuando se escucharon por primera vez. El sonido perfecto dejaba escuchar todos los matices de temas como “Clumsy”, “Polonium” o “L’Antarctica”, entre ellos el de la maravillosa voz de Ramón Rodríguez, brillante y cristalina aunque con un toque desgarrado que le da profundidad.
Lo de Madee fue un hacernos bailar entre la nostalgia y la esperanza. El nuevo tema “Age of ruin”, nos hizo mirar esperanzados hacia un regreso permanente. La enorme “Orion’s Belt”, volvió a llenarnos de melancolía en un cierre emotivo para una noche de Música. Así con la M bien grande.

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