La escena «indie» de guitarras, esa que Dani Vega, Enrique Zamorano y Víctor Terrazas diseccionaron en el genial ensayo sociológico No Sonamos Mal, sigue en constante renovación. Cada día emergen nuevos referentes (caen otros) que empujados por la precariedad y la incertidumbre que sacude con fuerza, cantan sus miserias vitales y personales… o simplemente intentan pasar un buen rato.
Los valencianos Mala Gestión están aquí por ambas y en un desprejuiciado y desquiciado movimiento, sorprenden con un tercer disco con el que funden todo lo que pueden esperar en un combo que poco tiene que ver con esos «indies» a lo Viento Desamor que sueñan con plazas del Trigo y Wizinks.
Hacemos lo que podemos es fresco, irreverente y excesivamente variado. Un ejercicio de estilo en toda regla en el que muestran mil y una caras que parecen facturadas por varios grupos diferentes. Trece canciones que van del latigazo punk de «Morir lejos de aquí» a la íntima «Correo», dejando por el camino una retahíla de coreables hits. Por sus cortes asoman Cala Vento, La Élite, Camellos, Alcalá Norte, Triángulo de Amor Bizarro, Carolina Durante… un cóctel de influencias y estilos tan marciano, que curiosamente es su principal acierto.
Porque sí, Mala Gestión dejan claro que están aquí para divertirse y lo consiguen contagiándonos con himnos «ñunk» incontestables como las ya populares «Noche de Casino (This Gambling Man)», «Skol» o «Diésel»; con latigazos como «Edgar Alan Poe» o «Buenos días Vietnam»; con el breakbeat de «Sandalias del PSOE»; el shoegaze expansivo de «Sí, es tu culpa» o con esa declaración de amor de «Ex-Ex (pareja)» entre vientos, coros y el guiño al «Ni tú ni nadie» de Alaska y Dinarama.
Una banda que no promete más de lo que da, pero da bastante más de lo que promete.














