Me resulta amargo tener que valorar el último disco de Marilyn Manson tras la considerable mejora que había experimentado con sus dos últimos trabajos, especialmente con The Pale Emperor (15).
Después de bastantes años dando tumbos, su perfil maduro parecía asumir sin miedo y con resultados sorprendentes una enfoque de artista en solitario que le asemejaba a un crooner decadente salido del infierno, más reposado en sus formas, pero igualmente amenazante y sugestivo en su contenido, perfecto giro de guión con respecto a los logros seminales de sus primeras obras, aquellas con las que decir Marilyn Manson era referirse a toda una banda de músicos extremos, inquietos y peligrosos.
Heaven upside down (17) surge como una suerte de retorno a un pasado industrioso más desprovisto de florituras orgánicas digamos rockeras para pergeñar una especie de amalgama sonora en exceso homogénea y carente de prácticamente cualquier matiz. Entre sus puntos altos, citar sobre todo la mejora en el plano vocal del reverendo; en este sentido el resultado vuelve a ser sobresaliente.
El problema son las canciones, muy poco donde rascar, facilonas cuando no tediosas, difícilmente diferenciables. De lo poco realmente salvable resulta su contundente y poderoso single “”WE KNOW WHERE YOU FUCKING LIVE” y la ramplona, aunque pegadiza, “SAY10”, del resto poco que retener. Esperemos que simplemente se trate de un paso en falso y el siguiente confirme una segunda juventud al nivel de la transgresión sonora y mental que supusieron sus correrías en los 90’s.
















