Maronda – Insólito Vergel (Discos Místicos)

¿Cómo dice? ¿Que esto es un disco de descartes? Venga, vaya usted a paseo, con cachondeos a otro…Es lo que cualquier persona cabal diría tras escuchar esto que nos ocupa en el momento en que alguien le comunicara que se trata, en realidad, de un conjunto de “sobras” de los cuatro discos (y algún que otro single extraviado) editados hasta ahora por la banda formada por Pablo Maronda y Marc Greenwood (La Habitación Roja) y que recibe su nombre del apellido del primero, pues no en balde es él quien escribe unas canciones que, tirando de topicazo, parecen caérsele de los bolsillos.

Resulta paradójico, no obstante, que algo así sea posible. Que un disco alcance la excelencia a través de un conjunto de canciones que provienen de diferentes épocas, de sesiones de trabajos con sonoridad dispar -pues la banda ha transitado desde un sonido, digamos, cercano al de los sesenta-setentas del siglo pasado, hacia otro más asimilable a los planteamientos del (mejor) indie patrio- y alcance, sin embargo, la coherencia al ponerlas unas junto a otras y dejarlas sonar. Un tupper descongelado convertido en plato gourmet como quien no quiere la cosa.

Estableciendo perversos paralelismos, este recopilatorio de rarezas es la colección de singles que cualquier otra banda mataría por tener. Lo deja claro el impresionante póquer de ases con el que, ya de entrada, ganan la partida. El riff persistente y certero de “Algo inminente” nos conduce a través de la inteligente lírica de uno de esos compositores que parece tener la piedra rosetta de la canción perfecta en su poder, algo que certifican de forma apabullante las inmediatamente siguientes “Tú te quedas con la chica”, “Daños colaterales” y “Fútbol americano”, todas ellas dignas de protagonizar la cara A de un siete pulgadas.

Pero es que después llega “Ángela”, una de esas canciones que por sí solas justifican plenamente la adquisición de un LP entero. Originalmente parte de un EP que fue una de las primeras referencias del sello valenciano Madmua y que muchos esperábamos poder degustar algún día en el contexto de un disco. Aquí aparece en el momento justo, el ecuador, para reafirmar lo que ya suponíamos, que esto no es ninguna broma y que difícilmente podremos encontrar algo realmente descartable en lo que es, al final, un disco con todas las de la ley.

Con esa extraña habilidad que se han gastado siempre los valencianos para sonar a los mejores clásicos del pop sin dejar de vivir en su tiempo, nos regalan la versión francesa de su “Cántico ritual de invierno”, cantada por Gemma Vidal, pero con la que uno no tiene que forzar demasiado la imaginación para creer cantada por Françoise Hardy o France Gall y que funciona como aperitivo, pues verá la luz en castellano en lo que será el próximo disco de la banda, El Amor Brujo, esta vez sí, hecho a base de canciones nuevas.

También en versión diferente aparece “Improvisado”, que ya escuchamos en Vibraciones (2015), ahora en versión maquetera y muy anterior (2006), que es la encargada de cerrar el disco demostrando, de paso, que a veces la ausencia de elementos de producción superfluos mejora con creces las canciones. Se completa así un listado monumental de composiciones, a cada cual más acertada -no hemos mencionado maravillas como “Brigadistas”, “Botones dorados” o “Viernes, 6 de la tarde”- que compite seriamente, como apuntábamos, por ser uno de los mejores discos de Maronda, aunque no sea intencionadamente tal y ni siquiera se edite en formato físico, por falta de medios ¿En serio nadie se anima a sacar esta pequeña maravilla en vinilo?

Escucha Maronda – Insólito Vergel

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