Martin Urrutia estuvo compitiendo en la edición 2023 de Operación Triunfo dejando de manifiesto su potencial como artista, según aseguran tanto los compañeros del programa televisivo como sus fans que lo auparon en todo momento. Lo que destacan de él es, sobre cualquier otra cosa, la naturalidad que tiene para encarar las inercias del escenario, y su forma prístina de exponer sus sentimientos.
Despues de dejar el talent show, el vasco probó como actor en la serie Mariliendre (2025), una ficción en formato musical producida por los Javis y, habiéndose tomado el tiempo para componer las canciones y pensar en cómo plasmarlas en disco, ha dado el visto bueno para que los Hidrogenesse produzcan su debut, este apreciable La Insolación (Universal, 2026).
El título hace referencia al libro de Carmen Laforet que se publicaría en 1963 y que narra la historia en primera persona de Martín Soto, un adolescente que en un internado comienza a hacerse preguntas sobre su forma de ver y entender el mundo en el transcurso de un verano caluroso. Una narración que ha inspirado este disco, y un halo introspectivo y nostálgico recorre las canciones, y ahí surgen hermosas muestras de pop -elegante producción de Genís Segarra y Carlos Ballesteros que, en sus sinuosos recovecos sintéticos, permite unos juegos de contrastes muy estimulante- como “Nuevos Recuerdos” (esas remembranzas a las que aferrarse para ir acumulando experiencia), “Otro Verano” (romantización del verano y los primeros amores), o la excelente “Me Han Dado Un Bolígrafo” (las dudas que asaltan a un artista en el acto creativo) con reminiscencias a los instrumentales de Ibon Errazkin.
Como si se enfrentara a su propio reflejo, en “Jérémie”, nos cuenta una historia de amor -el parte cantada en francés-, y la canta con una entonación que recuerda a Manolo Martínez de Astrud; encanto afrancesado también recorre el devenir de “La Insolación”, y su versión de la eterna “Nadadora” de Family tiene una progresión más rítmica que la original, e inflexiones de voz que, aún teniendo el melisma como santo y seña en el programa televisivo de donde proviene, consigue otorgarle unos matices intrépidos. La juventud va de eso.













