Pablo Prisma y Las Pirámides lanzan un disco gigante

Pablo Prisma lleva más de 15 años siendo una figura de culto en la escena subterránea madrileña. Ha estado involucrado en proyectos tan distintos como Prisma en Llamas, Ensaladilla Rusa, Bicicross o Smoking Room. Su última aventura musical es Pablo Prisma y Las Pirámides, nombre bajo el cual ha publicado dos discos. El último de ellos es una maravilla llamada Pensamiento Gigante (Caballito Records, 2020).

En este disco Las Pirámides han sido, además de Pablo (voz, teclados, ritmos, sampler, ukelele, guitarras, harmonium, metalófono), Javi (teclados y coros) y Ana (teclados y coros). También han colaborado Hugo Sierra (guitarra eléctrica en “Vuelve a la colmena”), Damián Peña (viola en “Hogar hoguera” y varias trompetas en “Poltergeist” y “Escapar de la cabeza-araña”), Juan Cabeza (piano en “Hogar hoguera” y “Salir del bosque, entrar en el agua”), Helena, Marc y Simón (coros en “Salir del bosque, entrar en el agua”).

Pablo Prisma Pensamiento Gigante portada

Juntos han diseñado un disco de pop electrónico fascinante y acogedor, un prodigio de lo que podríamos llamar electrónica de dormitorio repleto de pequeños proyectiles pop diseñados para introducirse en tu cerebro y permanecer allí durante mucho tiempo. Pensamiento Gigante está compuesto de canciones aparentemente intrascendentes que, a cada escucha, van creciendo hasta convertirse en himnos pop que apelan a nuestro subconsciente, a nuestros recuerdos, a nuestra fragilidad. Lo más próximo que se me ocurre para explicar ese efecto a un nivel tan profundo y emotivo es Un Soplo En El Corazón, el mítico disco de Family. Hay que conectar con él, desde luego, en caso contrario puede parecer superficial y simple. Pero si atiendes a las letras y te dejas atrapar por su efecto ensoñador, hay disco para muchas, muchas escuchas. “Los niños perdidos” es emotiva hasta la lágrima, pero también hay himnos synth-pop como “Salir del bosque, entrar en el agua”, valses electrónicos y canciones de cuna, guiños a Bach, versiones libres de Moondog (“Flor de nieve”), efectos especiales y espaciales, cuentos de George Saunders y fantasías de todo tipo. Todo ello envuelto en una bruma onírica y cantado con una inocente delicadeza capaz de vencer la resistencia hasta del rockero más obtuso. O no, pero no importa. Es una maravilla igualmente.

La portada y las ilustraciones interiores son obra de Ajo Galván.

Puedes escuchar Pensamiento Gigante, de Pablo Prisma y las Pirámides, en la página de Bandcamp de Caballito Records.

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