Las historias orales han perdido ya el efecto sorpresa y a veces empiezan a resultar un poco cansinas. Sin embargo, como en todos los proyectos, se trata de dar en la diana. Cuando en un libro aparecen las palabras de Paul McCartney, John Lennon, George Harrison y Ringo Starr, acompañadas por supuesto en este caso de las de Linda McCartney y todo el elenco de músicos que pasaron por Wings, más un montón de gente como Sean Ono Lennon, Chrissie Hynde, George Martin, etc., la cosa se pone interesante. Es lo que ocurre con este A Band on the Run, libro de apropiado título y no solo por la referencia al famoso disco. De los Beatles se ha escrito mucho, muchísimo, prácticamente no hay nada ya que no sepamos de ellos, pero bastante menos se ha escrito (salvo las inevitables biografías) sobre la trayectoria de sus miembros por separado. Concretamente, esta etapa de Paul McCartney merecía un buen repaso por todo lo que significó de transición, de tratar de buscar de nuevo su rumbo tras dejar de ser un Beatle.
Esta recopilación de declaraciones de los protagonistas, recopilada por Ted Widmer y editada por Libros Cúpula, repasa la historia de McCartney en los 70. Una historia que, como no podía ser de otra manera, arranca con los últimos meses de los Beatles y todo lo que rodeó a su dolorosa separación. A partir de ahí, se centra en la trayectoria de Paul tanto en solitario como con su proyecto Wings. Los dos discos McCartney, el I (1970) y el II (1980) prácticamente ejercen de apertura y cierre de la historia principal, que es como he comentado la de Wings. También es la historia de un hombre que es consciente de que se ha convertido en mito, y quiere volver a ser solo un hombre. ¿Lo conseguirá? Tras leer el libro, parece evidente que no. De hecho hay una especie de hilo conductor paralelo a la historia de Wings que surca todo el libro. Ese hilo es, simplemente, la lucha interior de McCartney, su insistencia casi excesiva en intentar convencernos, y convencerse a sí mismo, de que podía vivir, comportarse y mostrarse como un músico más, un hombre normal, después de haber sido parte esencial de la banda más famosa e importante de la historia de la música popular.
McCartney se esfuerza por volver a los inicios, por revivir esos primeros años fundacionales de los Beatles con otra banda. Da conciertos sorpresa en las universidades, vive apartado en una granja, intenta ser colega de los músicos que van pasando por Wings, pero en el fondo sabemos que es todo una simulación. McCartney siempre ha sido y será McCartney. No lo puede evitar. No pueden evitarlo sus acompañantes, salvo una Linda McCartney que parece ejercer de pegamento, de ancla. La única que realmente ve a Paul como una persona y no como un mito. La que le pone los pies en la tierra. Una Linda McCartney a quien este libro pone en el sitio que le corresponde, aunque también cansen un poco los esfuerzos de Paul por justificar su presencia en la banda.
Ese es de alguna forma el único pero de un libro que, por otra parte, se disfruta muchísimo al entrar a fondo en una historia fascinante contada por sus protagonistas. Ese pero del que hablaba es que uno casi sufre leyendo a Paul, prácticamente todo el tiempo, tratando de justificar todas y cada una de sus decisiones. Las que tenían que ver con los Beatles, con Linda, con su relación con el resto de miembros de Wings, con sus discos, con sus canciones, con su vida personal. Esa preocupación, que parece sincera, nos muestra a un McCartney humano, lejos de esa posición legendaria a la que le hemos impulsado entre todos sus fans. Pero, al mismo tiempo, sus temores e indecisiones resultan demasiado exageradas, incluso forzadas. Uno no puede evitar sentir que McCartney está actuando, intentando ser otra cosa a pesar de que es consciente de que no es posible. Pero, en fin, siendo como he dicho un “pero” es también, paradójicamente, el gran atractivo del libro: entrar en los pensamientos en tiempo real de un McCartney “a la fuga”. A la fuga de sí mismo, de su pasado, de su leyenda. Ilusionado y motivado por construir algo nuevo. Constantemente preocupado por las comparaciones con su pasado.
El libro termina, tras repasar exhaustivamente una década de discos, giras, y cambios constantes de formación en Wings (con un Denny Laine también gran protagonista del libro como único miembro fijo, aparte de Paul y Linda), con un McCartney que, tras su detención en Japón y un periodo obligatorio de reflexión, parece finalmente aceptar que solo hubo unos Beatles, y que tratar de recuperar ese espíritu con otros músicos es una quimera. Especialmente emotivo es el momento en el que Paul asume y confiesa que su vínculo con John Lennon fue único e irrepetible. A partir de ahí empieza otra historia que es la de McCartney pero ya no es la de Wings.
Un libro no solo interesante sino también necesario. Además, un buen complemento para el documental del mismo nombre que se estrenó recientemente, ya que permite profundizar más en los pensamientos, las dudas y las emociones de todos los protagonistas, principales o secundarios, de esta mágica historia.
Puedes comprar el libro Wings: A Band on the Run. La Historia Oral de Ted Widmer (Libros Cúpula) en la web de su editorial.




















