Christina Rosenvinge – Lo Nuestro (El Segell Del Primavera)

Si aceptamos crisis como cambio importante que no tiene por qué ser siempre a peor, entonces podemos decir que Christina Rosenvinge está en plena crisis de los 50. Queda feo mencionar la edad de una señora, pero cumplir medio siglo es algo muy especial. Es, siendo muy optimista, el punto más alto de la montaña rusa antes de la vertiginosa cuesta abajo. Ese momento en el que miras hacia atrás y ya ves demasiado. El común de los mortales siente miedo, vértigo, desazón, y no son pocos los casos de reacciones extremas: lanzarse a una vida alocada o dejarse caer en brazos de la depresión. Algunos privilegiados convierten todas esas sensaciones en canciones.

Canciones como las que llenan de emociones Lo Nuestro (El Segell del Primavera, 2015). Temas que hablan de la maternidad, del papel de la mujer en la sociedad, del paso del tiempo, de la muerte. Y cantados huyendo de la fragilidad, ese sambenito que su autora arrastra desde hace demasiado tiempo. Como Ainara LeGardon o Soledad Vélez, Christina nos explica que hay otra forma de ser mujer. La que canta “La muy puta”, “Lo que te falta” o “La tejedora” es fuerte, a pesar de hallarse atrapada en el desasosiego y la intensidad de la vida.

El envoltorio musical acompaña. No abundan los cálidos susurros ni el folk amable: en su lugar hay ritmos tribales, aullidos, gritos primarios, guitarras potentes, ruido. Por supuesto se puede hablar de la vida, los desequilibrios sociales o el paso del tiempo acariciando suavemente una guitarra, pero la Rosenvinge decide hacerlo de otra forma, rompiendo los esquemas en las que es habitualmente encasillada. Lo Nuestro es un disco embrutecido, tosco, voluntariamente sucio, en consonancia con unos tiempos que salen bastante mal parados en las letras. Algo tendrá que ver, seguramente, la colaboración de Raül Fernández (Refree), que ya contribuyó a que Granada, su disco conjunto con Silvia Pérez, tuviese un sonido profundo, crudo y con algunos arreglos desconcertantes.

Un nuevo paso adelante en una evolución que hace de la carrera de Christina Rosenvinge una de las más interesantes y coherentes del pop español.

 

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