Esto es lo que yo llamo respeto hacia la tradición. Cuando Beastie Boys reconstruyen la canción “Double Trouble At The Ampitheatre” (de la BSO de la película Wild Style) y la fusionan con un sample mínimo procedente del «Rappers Delight” de Sugarhill Gang, para fabricar el tema “Triple Trouble”, hacen historia. Y esto es lo que le falta al rap actual: hacer historia, algo que quede por años y años.
Vuelven los Beastie Boys, en activo desde 1979. Hip hop y hardcore es su receta. El sentido del humor su referente. Y la conscious party, su meta. Recetas, referentes, metas… ¿tan difícil es conseguir esto, en el paraíso del dinero? To The 5 Boroughs, homenaje a las cinco áreas administrativas de la maltrecha ciudad de Nueva York, así lo pone de relieve: es difícil.
Pero los Beasties insisten, y van ya dos generaciones, camino de tres, que disfrutan con ellos, y su sentido ético de la vida y de la música. MCA, con una voz más ajada que nunca, Mike D, Ad Rock siguen turnándose los micros para que nosotros les volvamos a escuchar con atención. Carga ideológica implícita para unas voces explícitas, cargadas de vivencias. Como todos sus discos, este es un álbum que mejorará con los años. Ahora quizás sabe a poco, pero lo compras, porque compartes su lucha. Más oscuro y menos festivo que de costumbre, To The 5 Boroughs es –se supone- una de las pocas contribuciones del mundo de la música para intentar derrocar del poder a George Bush. Harán ruido y serán criminalizados –siempre lo han sido-, pero resistirán. Ahora más que nunca, y a ritmo de las enseñanzas electro (sobretodo las de los nunca bien valorados Plaid), del beatbox directo y de alguna que otra guitarra sampleada marca de la casa. Una vez más, Nueva York hace un llamamiento a la unidad moral del mundo frente a todo maniqueísmo. Y los Beastie Boys, a la cabeza del movimiento, haciéndonos, de paso, mover la cabeza. De puro contento.



















