Tener a una editorial como La Felguera es, para quien esto escribe, una de las mejores anomalías de nuestro panorama literario. En su catálogo se pueden hallar libros en donde lo esotérico se confunde con una realidad subvertida, anómala y alucinada. Asimismo, y desde su revista Agente Provocador, se han ido desgranando historias fascinantes de artistas que han abordado el arte desde los márgenes de la historia oficial, así como han ido analizando tendencias culturales que no han pasado por el sesgo de la normatividad.
Tando Servando Rocha -fundador de la editorial- y su mano derecha David Bizarro -periodista y activo fundamental en la firma editorial- llevan años cartografiando esos submundos marginales por los que, de entre sus grietas, entran resquicios de luz con lo que alumbrar gestos artísticos de primer nivel, así como un intenso trabajo de campo para narrar teorías sociopolíticas desterradas del olvido, y revoluciones contraculturales que debían, en algún momento, tener su sitio para ser nombradas.
El pop, sus excesos y anomalías, son los protagonistas de esta compilación de artículos que ahora se repescan para Brutalismos. Enciclopedia de músicas secretas y vandalismo pop Vol. I (La Felguera, 2026). Todos estos escritos dedicados a la “cara b” del pop han sido publicados previamente en Agente Provocador , y tienen como denominador común la singularidad, y como ellos mismos dicen en la introducción: “ La historia del pop no es solo las listas de éxitos, las canciones cortas, una nueva estética su impacto en la moda. Es también la del temblor que escondía y sus consecuencias, porque todas las subculturas que vinieron luego son herederas de este […]”. El temblor. Las placas tectónicas chocan y provocan ese terremoto que sacude todos los cimientos, y toca volver a reconstruir. El Arte (con A mayúscula) no deja de ser aquel que nos permite subvertir la realidad, transmutarla en otra, y en otra.
Por estas páginas pasan muchas cosas, y todas interesantes: desde las antipatías entre diferentes tribus urbanas -de los mods a los rockers, pasando por los technos y los punks-, hasta los inicios del vandalismo en los 80 en el circuito punk angelino (Bad Brains, Off!, Black Flag entre otros); de los cardados de Sigue Sigue Sputnik y su iconografía moscovita, hasta los grupos punk que practicaban el mosh y eran caldo de cultivo para la prensa censora de la época; se narra historias de motoristas japoneses que en los 50 adoraban la velocidad y el rock, y también se pone el foco en Napoleon Hill, cuyo libro de autoayuda para conseguir el éxito en poco tiempo, tuvo una gran repercusión en grupos como Bad Brains, los cuales le dedican alguna de sus feroces canciones.
Puedes comprar el libro Brutalismos. Enciclopedia de músicas secretas y vandalismo pop Vol. I (La Felguera) en la web de su editorial.





















