Raphael es uno de esos artistas que llevan toda la vida acompañándonos, uniendo con sus canciones a familias y generaciones, con temas que se han convertido en auténticos himnos y otros que están incluso ya instaurados en la tradición (como “El tamborilero” en Navidad). Tener la oportunidad de vivir un concierto suyo en directo era algo que los hispalenses no quisieron perderse una vez más.
Entró al escenario del Icónica Santalucía Sevilla Fest entre vítores, engalanado con una chaqueta de brillos y pisando fuerte. Comenzó el concierto con la voz firme y segura que le caracteriza, ya que a pesar de los problemas de salud de los últimos años, sus cuerdas vocales conservan una juventud envidiable. Raphael es un intérprete que se ha hecho notar siempre por su técnica vocal, y eso es precisamente lo que le permite seguir rindiendo con semejante calidad. En el escenario no le faltó de nada: le acompañaron piano, percusiones, saxofones, contrabajo, cello, violín…y una discreta silla que le serviría más adelante de apoyo.

No faltaron sus grandes éxitos como “Mi gran noche” o “Digan lo que digan”, así como sus grandes baladas como “Los hombres lloran también” cuya temática sigue estando, desgraciadamente, de plena actualidad. Estos himnos pusieron en pie a una Plaza de España cuya edad rejuvenecía por segundos. Para algunas personas era la vuelta a una juventud pasada, para otras era la forma de presenciar una leyenda musical sin necesidad de viajar en el tiempo.
También hubo lugar para sus últimos discos, con homenajes a la chanson francesa y a su admirada Édith Piaf (ha reconocido en alguna entrevista que su canción favorita es suya) y guiños a México con “La llorona”. Estos momentos pusieron la emoción a flor de piel arriba y debajo del escenario.
No es solo un concierto, ya que el cantante hace brillar sus dotes interpretativas en momentos clave para enfatizar la carga dramática de unas canciones que van del amor más profundo y puro al desamor, la pérdida y la alegría de vivir, por supuesto.
Tampoco faltó un guiño a Paul McCartney en su cumpleaños con la melodía de “Day Tripper” traída en un solo de guitarra, así como versiones de algunos temas icónicos de Miguel Alejandro que todos conocemos en la voz de Rocío Jurado.

La noche culminó con “Yo soy aquel” mezclada y llevada al techno, que bien podría haber terminado en rave si el público hubiera querido, y un “Escándalo” que es el término que bien podríamos utilizar para definir al linense.
No es fácil encontrar un artista en activo con más de 60 años de trayectoria capaz de ofrecer actuaciones con ese nivel de calidadl. Sin duda alguna, lo que vivimos el jueves fue una masterclass de historia viva de la música.
Fotos Raphael: Mauri Canteras y Óscar Romero


















