Clavados sobre el escenario a la hora acordada, Limp Bizkit ya habían vacilado con una fotopolla previamente a la audiencia. Entre la diversión, el descaro y un poco de ese nos la suda todo que tan a gala han llevado durante décadas, los de Jacksonville no tuvieron que calentar mucho ante una audiencia que llevaba esperándolos demasiado tiempo. Fred Durst y Wes Borland pueden parecer antagonistas estéticos, más ante la mirada de un Otto centrado en las baquetas y un DJ Lethal que corona un enorme loro, pero no se puede entender nada sin la sinergia de los dos protagonistas que acaparan las miradas. Y eso, a pesar de que sobre el escenario parecen estar cada uno a lo suyo.

En ese haz tu trabajo, “Stuck” recuerda al respetable el origen de todo, aquel lejano Three Dollar Bill, Yall$ que no volverá a aparecer en toda la noche más que en la versión del Faith de George Michael, pero que sirvió de prólogo para la bacanal. Notorio es que, durante toda esta gira, la banda exprima el par de álbumes que les catapultó a la cima del nu metal de los noventa. Para empezar, Significant Other encadenó tres temas: “Just Like This”, “9 Teen 90 Nine” y, sobre todo, “Break Stuff” iniciaron una dinámica in crescendo que coronará otra triada, esta vez del Chocolate Starfish and the Hot Dog Flavored Water.
Con su tercer elepé sobre el escenario, Fred Durst se despacha a gusto ante una parroquia inundada de gorras rojas. “Hot Dog” es buen tema para apuntalar el diálogo, eso por no hablar de “My Generation”, mientras que “Livin’ It Up” devolverá la broma y, de paso, anunciará sin querer un cambio de tercio. Wes Borland cambiará también de guitarra, alejando el negro total por un tema para abrir un hueco a Results May Vary con una “Eat You Alive” que, bajando revoluciones, se vuelve algo pesada. Quizá por ese leve tedio resuene con mucha más fuerza “My Way”, tema que poco a poco se va materializando con los acordes del guitarrista hasta convertirse en plena integración.

Cosas de la energía, Durst baja revoluciones con el pequeño parón y un recadito a Johnatan (sic) Davies antes de “Rollin’ (Air Raid Vehicle)”. Pero el de Florida nunca merodea el apagón. Se acerca a la subida de tensión con la celebradísima “Nookie” con un DJ Lethal desatado. La comunión alcanza su cénit con la subida al escenario de dos miembros del público para flanquear las labores en “Full Nelson”. Si el tiempo de preparación para esta última fase le permite a Fred Durst coger aire, está bien justificado con un resultado como el “Boiler”, donde su perorata rimada mantiene la alianza con los punteos de Borland.

Como también estuvo más que justificado adentrarse en el “Behind Blue Eyes” de The Who para rendir homenaje al malogrado Sam Rivers y que siempre estará presente allá donde este. Y para acabar de celebrar la vida, “Take a Look Around” removió e hizo saltar todo por los aires, tanto que, ya a plena luz, dejó el epílogo de nuevo a “Break Stuff”, que nunca falta y, duplicada, tampoco sobra, porque ese es el epítome de Limp Bizkit: ellos lo saben y los que se desataron agolpados unos con otros como una unidad, también.
(Fotos: Álvaro de Benito)





















