En primer lugar “felicitar” a Martina Braun de El Español por tener tan buen “oído” musical ya que ha sido capaz de escuchar el disco una sola vez y sacar una conclusión; explico, si el disco salió a las 00 horas y a las 03:38 ya tenía publicada la columna, ¿No me digan que no es ser campeona?. Sobre todo la felicito porque quien esto suscribe es incapaz de sacar crítica, conclusión y hasta palabras cuando solo lo ha escuchado una vez. Incluso ni cuando la dos. Para hacerme una composición exacta de la obra he de chutármela lo menos cinco veces, y aun así Dios y ayuda.
Lo escuché por primera vez a las ocho de la mañana y, a decir verdad, no le cogí la gracia. Sobre las once, tras el desayuno (con una tostada que no se la saltaba un tigre) retorné y le tomé varias consideraciones. Luego, por la tarde, en el gim, tras ir pedaleando en la bici elíptica, encontré nuevos matices. Por la noche, le tomé el gusto y ya el sábado en la mañana, mientras salía a correr, varias de ellas me parecen una genialidad.
Ni el Automatic for the people de REM, ni el Disintegration de los Cure, ni Psychocandy de Jesus and Mary Chain y ni tan siquiera el Romancero de La Bien Querida fueron discos que me llevaron al éxtasis y a los arrobamientos de Santa Teresa a la primera escucha. Lo siento, soy así. No estoy diciendo con ello que compare esta obra con las mencionadas, ¡Ni por asomo!, simplemente que para hacerse a la idea sobre algo hay que saborearlo en diferentes momentos, ocasiones y hasta situaciones personales. No es lo mismo escuchar el Washing Machine de los Sonic Youth un día lleno de rabia que Un soplo en el corazón de los Family estando en una apacible tarde otoñal.
Las de vueltas que estoy dando para llegar al disco de Amaia, ¿Verdad? Pues voy a ello; Algunas canciones son tediosas, supongo que en directo ganarán prestancia. Me pasa con el «Nadie podría hacerlo» que, de escucha, me parece básico pero cuando la cantó, a piano, en El Hormiguero quedé boquiabierto durante toda la actuación. Amaia es de esas artistas para ver en directo. El disco es cortito, ojo, apenas supera treinta minutejos. Ya, dos años para esto no es excusa y, sinceramente, se presuponía algo más amplio, pero es lo que hay. Abre el disco con Una vez, un silbidito musical en el que Amaia se balancea y entra bien. Luego viene ese tributo a Karina que es «Quedará en nuestra mente». Llega «El Relámpago», suena bien, pero yo habría quitado el rayito del final, tan presentación power-point 2008. Nuevo verano va en la onda pop donosti y es muy Family, y se agradece. La siguiente es «Quiero que vengas», cuyo vídeo recién llegado presenta a una Amaia en un mercadillo medieval del pueblo, con guiños a cuadros chachis. Todos estos años empieza como algo de los Belle & Sebastian hasta el punto que si metes de coro «Another sunny day, I met you up in the garden» no desentona. Con «Un día perdido» se marca el único tema bailable, aunque claro, como su gira se prevé en salas, habrá que moverse en la butaca con cuidado que no te eche el acomodador. El track «Cuando estés triste» parece que habla de esa rivalidad, sonoridad le llaman ahora, entre ella y Aitana, azuzada por el mundo fan. Y llega lo que cierra el álbum, «Porque apareciste», para mí lo mejor del mismo; Mercedes Sosa se codea con Régine Chassagne de Arcade Fire e Irantzu Valencia para susurrarnos un tema que tiene mucho de canto sudamericano setentero, y que puede quedar como el tema cumbre de este primer álbum, y mirad que os digo; hasta lo veo de track en una peli de Almodóvar.
¿Buena obra? Sin duda. ¿Un clásico? Tampoco te pases, Maribel. ¿Mejor primer disco de un exOT? Un SÍ como una catedral. Por lo demás, el tiempo, lo siguiente y el camino que elija decidirán. Ahora solo nos queda escuchar el Pero no pasa nada. Y sí, Amaia, sí pasa; pasa que tu disco merece, al menos, varias escuchas para sacar conclusiones. Al menos quien esto suscribe. He echado de menos el «Un nuevo lugar», también lo digo. Ah, y esa jota aragonesa, una delicia.
PD: Consejo: No la escuchen con el estómago vacío.


















