Amy Denio – Tutto Benne – canzioni sulla fisa (Spoot Music)

En la mayoría de las disciplinas del arte moderno, a veces (si no en la mayoría de las ocasiones), es difícil de distinguir entre los suculentos bodrios y las auténticas genialidades. En ocasiones porque están separados por una delgada superficie, a veces por falta de conocimientos, y otras, directamente, porque es  irreconocible.

Cuando hablamos de composiciones de música contemporáneas, esa diferencia, creo que aún es más difícil de distinguir, pues  éstas genialidades polifónicas, a menudo son estridentes, oscuras, abruptas y cargadas de una instrumentación con frecuencia desacorde, o incluso asonante, que las convierten en canciones, difíciles de escuchar en su mayoría, más aún cuando no se tienen los oídos educados, o cuando no se tienen los conocimientos suficientes para poder apreciar todo lo que hay tanto en la música que se está escuchando, como detrás de ella.

Dentro de esta música, una figura contrastada, si no directamente un genio de todos estos estudios, experimentos, fusiones, investigaciones e incluso auténticas tesis sobre todas las músicas del mundo, es sin duda la estadounidense, Amy Denio, quien a punto cumplir medio siglo (casi los mismos años que lleva al lado de la música), y tras más de 35 trabajos en solitario, numerosas bandas sonoras, y diversas composiciones para orquestas sinfónicas como la de Berkeley, o la de la Radio Nacional Italiana, ha decidido encerrarse (o mejor dicho desencerrarse, pues ha estado grabado con la colaboración de músicos de todo el mundo), y hacer esta nueva obra maestra titulada  tutto benne – canzione sulla fisa, muestra clara de lo que la polifacética compositora de Seattle ha sentido en la creación de su último experimento a manos de sus acordeones.

La propia Denio nos define este nuevo álbum como “un disco sorprendentemente accesibles, que puede ser disfrutados por cualquier persona, (no sólo por aquellos amantes del sonido más vanguardista), en el que muestro toda la exuberancia y el desprecio por las composiciones secas y académicas que hacen tantos artistas experimentales, convirtiendo ésta música en algo tedioso, y algo en contra lo que luchar a través de la capacidad de crear música de una manera inusual y muy escuchable”. Y no seré yo quien le lleve la contraria, pero quizá sí que pueda poner algún que otro “pero” en cuanto a la “accesibilidad” de todo el mundo a estas 20 canciones, distribuidas a lo largo de todo el globo, y que recogen sonidos de cada una de esas tierras. Canciones en las que destacan los saxofones, las percusiones oscuras y latinas, algunas cuerdas, y sonidos vocales que llegan desde la áfrica profunda, para recorrer el mediterráneo mientras dejan algunas melodías más cercanas, y terminan adentrándose plenamente en los sonidos orientales, fusionados con puro  jazz americano, cargado de improvisaciones, y vientos metales. Es más, creo que más bien yo lo definiría como un reto de 75 minutos, desconcertantes para los poco conocedores, y compuesto por una mezcla inusual de sonidos de todo el mundo, con un único y predominante denominador común, la mezcla inseparable de la personal (y en ocasiones trascendental) voz de Amy acompañada del virtuosismo de su acordeón.

Posiblemente uno de los discos más difíciles de escuchar de mi vida, pero sin embargo uno con los que más he aprendido, y que más me ha ayudado a descubrir nuevos sonidos y a apreciar la fusión entre cantidad de instrumentos y melodías de tantas partes del mundo, abrazadas todas ellas con total naturalidad. Sin duda que una clara recomendación si lo que te apetece es arriesgar un poco (quizá bastante), y salir de todos los clásicos sonidos a los que estamos acostumbrados, y que en general están relacionados con el pop, o el rock. Una nueva muestra de música sin duda, ¡MÁS QUE INDEPENDIENTE!

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