Ana Béjar

Las discográficas indies con las que crecimos se encuentran en una situación parecida a la de los artistas; todos nos tenemos que reciclar


 
 
Ana Béjar es una vieja conocida de nuestra escena. En los albores del indie patrio lideró bandas como Usura y más tarde Orlando. Poco después se embarcó en otras aventuras sonoras hasta nuestros días, en los que sigue plenamente activa.
 
Hemos querido hablar con ella para que nos cuente sus últimos proyectos.
 
Ana empieza fuerte, diciendo que no le gustan las entrevistas. Bien. Pero de buen rollito eh, que nos caemos bien.
 
Eres, mal que te pese, historia viva de la música independiente de este país; Usura fue una de las puntas de lanza de la explosión indie de los primeros 90. Desde entonces has hecho muchas cosas (Orlando, Todo, íO…)¿Qué crees que ha cambiado desde entonces, y qué sigue igual?
 
Ha cambiado todo de manera radical. Las discográficas indies con las que crecimos se encuentran en una situación parecida a la de los artistas; todos nos tenemos que reciclar. Los sellos ya no son prácticamente sellos, y los independientes lo tienen muy difícil si no se reinventan de manera total. Cuando empecé con Usura no había industria, no había infraestructura, que no fuera la que había servido para impulsar la Movida. Aquellos grupos no estaban ya en su mejor momento, y los sellos no estaban interesados en nosotros, que, estilísticamente, éramos otra cosa, no teníamos nada que ver con lo anterior. Entonces me encontré con una desubicación total. Estábamos algunos grupos, unas pocas salas, todos dando palos de ciego intentando sacar a la luz lo que hacíamos. Como artista viví un comienzo, era algo nuevo. Veinte años después creo que estamos ante un nuevo comienzo; artísticamente para mí y de una escena que se tiene que reorganizar. Es un reto, que es lo que me gusta. Cuando todo esto se haya reorganizado y asentado, veremos esta época como un nuevo comienzo.
 
íO supone eso mismo. Volveremos a ello.
De retos sabes un rato. Nunca fuiste por el camino fácil, tu trayectoria da fe de ello.
 
No nos entendían. Captamos la atención de algunos medios, ganamos el concurso Circuitos en el 90, la Administración apoyaba estas cosas…pero estaba todo por hacer, fue maravilloso.
 
Tuvo que ser increíble, aquella primera gira Noise Pop…
 
Yo más que eso recuerdo estar en casa de Luis (Calvo, Elefant) poniendo música y pensando cómo sacar todo aquello adelante.
 
La impresión que tengo es que ahora mismo las ventas de discos están por los suelos (casi no hay tiendas) pero hay una rica escena de conciertos de pequeño-mediano aforo. ¿Qué opinas de esto? ¿Te gusta el directo o eres de los artistas que prefiere la parte creativa, en solitario?
 
Me encanta el directo, me gustan ambas facetas. En Madrid sí que puede que haya cierto auge de 2-3 años a esta parte, es lo mismo que hablábamos sobre reinvención. Me parece fantástico y lo vivo con interés, aunque soy bastante perezosa.
 

 
Tras Usura y Orlando, Todo supone una propuesta muy valiente y recomendable; ¿crees que no ha tenido la repercusión que debiera? Crees que todavía existe ese cliché de ningunear lo de aquí cuando se ensalza cualquier cosa de fuera?
 
Llevo escuchando eso toda mi vida (risas). El disco de TODO está hecho con mucho cariño pero ni siquiera nosotros le hemos dado mucha difusión, es una parte del negocio en la que no somos muy buenos. Todo el mundo tiene su propio estudio, está Internet…no se puede abarcar todo. Y el periodismo musical especializado tampoco está funcionando como debiera. (zas!) en el sentido de que ese filtro se ha desdibujado mucho, todo son blogs, cada vez hay menos publicaciones de referencia, periodistas de referencia…, hay una saturación de material.
 
Así que la repercusión…Usura se disolvió porque pensábamos que no teníamos suficiente reconocimiento, pero no me quejo. He decidido tirar por donde he querido y no le pido cuentas a nadie. Si eres honesto contigo mismo como artista, es lo que hay.
 
Cuando apuestas por fórmulas poco populares te quedas en un camino aparte, pero es tu camino.
 
En TODO, utilizáis instrumentos poco habituales (mandolina, armonio) que contribuyen, yo creo, de forma determinante a la atmósfera general del disco. ¿Fue premeditado? ¿Te gusta experimentar?
 
En el estudio tuvimos mucho tiempo y total libertad. Está hecho para nosotros, con ganas de fusionarme con el mundo caótico e inasible de Ramón (Moreira, el otro 50% de TODO). Todo surgió de forma natural, Ramón se trajo un armonio de la India y lo incorporamos. El disco es muy arriesgado, muy experimental. No sigue estructuras tradicionales, la instrumentación que mencionabas, los textos son complejos…
 
Por cierto que eres de las pocas personas que cantan bien en inglés…Gracias.
En TODO y en íO, tus últimas propuestas, veo un concepto bastante críptico y misterioso, desde la misma portada. ¿Te atrae el misterio, lo sobrenatural?
 
Bueno, todo lo que nos rodea es sobrenatural, no creo en esas distinciones. El misterio es lo que todos intentamos aclarar en nuestra vida, lo que no se puede atrapar y algunos, como artistas, intentamos atrapar o expresar. En ese proceso estamos; yo escribo por necesidad, por impulsos, por lo que me sucede. No se puede segmentar tanto, somos un TODO. La portada está hecha por Lili Hartman, que ha captado de forma sencilla un mundo que es el que ella ve en nosotros, y ha captado ese misterio del que hablas.
 
Normalmente, te has rodeado de colaboradores para tus trabajos: Ramón Moreira en varios proyectos, y últimamente gente como Aldo Linares, Vadim Tudor, Carlos Suero en íO… ¿Te gusta trabajar con otra gente, o te gusta controlar todos los aspectos creativos?
 
Me encanta trabajar con gente y controlarlo todo (risas). La música es un disfrute, y al igual que te gusta disfrutar de una buena comida acompañado, me gusta compartir la experiencia musical con gente. Las últimas colaboraciones son muy importantes para mí, porque me abren vetas que no tenía exploradas, es muy enriquecedor. Me gusta que se fundan los trabajos y las perspectivas. Aldo, que me apoya en directo, hace una música muy diferente a lo que hago yo, mete arreglos que al principio me chocan y luego me gustan, le dan un aire muy diferente. Con Vadim Tudor, surgió de una versión de The Church para un disco homenaje al grupo; me recomendó qué canción tocar y le invité a unirse al proyecto. Con ambos me dejo sorprender. Con Carlos Suero (íO) participo con voces e instrumentos sobre una base muy experimental. Yo escuchaba cosas como Cabaret Voltaire, Tuxedomoon, Durutti Column, pero no hacía ese tipo de música, y ahora es lo que hemos hecho juntos, algo de corte muy experimental.
 
El nuevo proyecto, íO, supone un giro a la electrónica que puede despistar a más de uno…
 
Carlos y yo nos conocemos desde adolescentes. Él siempre tiró a lo experimental, me mandaba cintas con ruidos y efectos muy elaborados. Siempre ha sido muy reacio a meter voces, quiere que todo suene lo más frío e inorgánico posible, pero juntos hemos conseguido una buena amalgama, y estamos muy contentos con el resultado.
 
En íO veo trazos de ambient, me ha hecho pensar en gente como Harold Budd o Brian Eno. ¿Son éstas influencias, o tienes otras?
 
He huido de cualquier referencia que pudiera tener a propósito. He intentado adentrarme en esas aguas sin ideas preconcebidas ni prejuicios. Es un cambio radical con lo que hago habitualmente, si no, ¿qué sentido tiene para mí?
 
¿Tenéis pensado hacer directos, o es un proyecto exclusivo de estudio?
 
Queremos hacerlo en directo, pero no puede ser una sala al uso, serán sitios muy determinados, con público que sepa lo que va a ver. (Uno no puede sino echar de menos el mítico Radar)
 
Estás en un momento de efervescencia creativa.
 
A veces todo se concentra, es un signo de los tiempos que nos toca vivir. Este momento de crisis global, es bueno en cuanto a que es momento de replanteamientos, de cómo definirte. Te plantea retos importantes, te hace espabilar y hacer lo que quieres con más determinación, con más vehemencia. Lo positivo es que nos hace ser mejores, dar lo mejor de nosotros. Ahora tengo más claro que nunca lo que quiero hacer y cómo lo quiero hacer, y de qué manera darle voz Y no voy a parar.
 
The Innermost, de íO, se editó el 20 de junio en Seven Moons.
 
 
 

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