Hace un par de años, y a la pregunta de ese largo intervalo de tiempo sin grabar nada, Tito Pintado aka anti contentaba a Muzikalia:
“Por muchas razones. Problemas técnicos con el equipo que usaba en el pasado para hacer música, vagancia, falta de ganas, falta de tiempo, inseguridades y complejos varios, y sobre todo la frustración que me provocaba no conseguir sonar como quería (que era casi siempre). La música no me da dinero, pero es que tampoco me daba alegría, entonces no tenía sentido hacerla. Pero ahora es todo lo contrario, estoy super feliz con las nuevas canciones y las que están por venir”. Se le veía con muchas ganas de volver con su proyecto más personal, que desveló todas su finura a la hora de explorar paisajes sintéticos con anti (Elefant, 1998), para luego retomarlo con el maravilloso Antiaventura (Federación De Universos Pop, 2009).
Tuvieron que pasar más de dos lustros para reaparecer con un epé en américa, con el que cosechó una gran acogida entre crítica y fans del ex Penelope Trip que tanto lo echaban de menos. y ya con el sello Discos Garibaldi como garantía para editar su música en formato físico de nuevo, lanzaría el año pasado Infantil/Islandia, así como el tema “Su Electrónica” -ya en su bandcamp de nuevo- con remezclas de Hidrogenesse, Encanto y Memorabilia.
Hacía un tiempo que, si seguías por IG al gijonense, podías disfrutar de videos que subía en forma de reels en donde se fijaba en la tradición popular india: videos de ceremonias con niños cantando, personas tocando cachivaches electrónicos por doquier, y mucho brilli brilli y festejo. De ahí se ha inspirado, posiblemente, el título enigmático de vendedor ambulante de estrellas va por la avenida de espuma de mar (Autoeditado, 2026) que,además, acompaña con fotos en donde se le ve con vestimenta india y una serpiente conseguida en algún bazar chino, o en otras sentado en una silla de mimbre blanca que recuerda a la famosa portada del I’m Still In Love With You de Al Green.
La cosmología de anti es un regalo para los sentidos. La música contenida en este soberbio disco que, de momento, se puede escuchar en plataformas digitales y en su bandcamp, es una fantasía repleta de ritmos repetitivos y minimalistas, pero que a la vez -y en su claro posicionamiento ético y estético con el DIY- suena brillante en la producción, sacándole partido a los modestos medios a los que ha tenido acceso. Lo menos es más (casi siempre).
El tema que abre el disco, “tokiorama” es una espiral de sonidos en esencia repleto de loops que se van repitiendo, y al que se van yuxtaponiendo sonidos que aceleran y ralentizan el tema, con la voz de Tito borracha de delay; en su laberíntico devenir me vienen a la cabeza Laurie Spiegel, o el afrofuturismo de corrientes submarinas que hacían los Drexciya. “en el café edén” la electrónica se hibrida con el shoegaze de baja resolución a lo Seefeel y el peyote alucinógeno, para luego darle sus toques dub a la versión de “palmeras” de Single. Los sonidos de la BBC Radiophonic Workshop parecen flotar sobre bases dub en “cairo”; la anteriormente citada “su electrónica” (compuesta a medias con Encanto aka Luis Espanto) es una delicia de pop y ambient con notas de piano de cocktelería chic, y de nuevo, los guiños a los pioneros de la electrónica de vanguardia inglesa de la BBC se citan en “delia” (precioso homenaje a Delia Derbyshire).
En la recta final llegan gemas de alto voltaje emocional como “el cantante”, un tema que en su serpenteante devenir uno se puede encontrar con más de una sorpresa; “banda del mar” es una melodía con ciertas reminiscencias a Boards Of Canada; “infantil” invita al oyente a repescar de la estantería el Antiaventura ya que perfectamente podría ser una repesca de aquellas sesiones, y el final llega con los ritmos graves y drum & bass de “la canción de la guerra” que, no se sé qué tipo de cortocircuitó opera en mi mente, pero me ha hecho recordar algunos paisajes del gran Riddim Warfare de DJ Spooky.
Un disco tremendo, y quien esto escribe hace caso a anti cuando dice en la hoja promocional que “En definitiva, “vendedor ambulante de estrellas va por la avenida de espuma de mar” es una alternativa a los que buscan algo diferente a las modas imperantes, a los triunfitos y artistas urbanos llena-wizinks que parecen creados por una IA, a las playlists tipo “Música para regar las plantas”, a los clichés que aburren a las piedras. Corre el peligro de pasar desapercibido entre el aluvión de novedades musicales, y más al no contar con el apoyo de un sello discográfico. Así que, por favor, reséñalo/pínchalo/recomiéndalo. Y sobre todo, disfrútalo.”















