Crónica: BBK Music Legends Festival 2019

El viernes 14 y sábado 15 de junio tuvo lugar en Sondika la nueva edición del BBK Rock Legends Festival, evento como bien dice su nombre, plagado de leyendas que no ha dejado indiferente a nadie gracias a su buena dosis de rock, espectáculo y buen ambiente.

Abrían Amann & The Wayward Sons, una banda bilbaína de rock americano que nace en 2016 como proyecto personal de Pablo Amann en base a sus composiciones. Lo tuvieron difícil por abrir el festival, ya que un viernes a las cinco y media de la tarde es una hora a la que todavía no había acudido mucho público. Saltaron al escenario sus seis componentes y enseguida demostraron lo que saben hacer, buena música, y con ella encandilaron a los allí presentes y calentaron el ambiente para las siguientes bandas.

Acto seguido le tocó el turno al veterano compositor de Iparralde, Anje Duhalde, Iñigo Telletxea al bajo, Remy Gachis a la guitarra y su hijo Txomin Duhalde en la batería. Esta leyenda viva del rock que lleva más de cuarenta años demostrando su amor por la música deleitó al público con algunas canciones míticas. El público se lo pasó muy bien coreando sus canciones.

Todavía con las canciones de Duhalde retumbando en el ambiente, apareció en escena Suzanne Vega haciendo dúo con el guitarrista Gerry Leonard. Suzanne deleitó al público con sus temas más esperados, entre los que no faltó su gran éxitoLuka”, que le lanzó a la fama hace treinta años. La puesta en escena fue elegante y sus canciones fueron tarareadas por el público.

Cuando la noche caía sobre el recinto, le tocaba el turno a Paul Collins Beat, líder del grupo The Beat. A sus 65 años, Collins, saltó al escenario enérgico y risueño y con ganas de hacer pasar un buen rato a los asistentes. Los instrumentos empezaron a sonar y el público se contagió del buen hacer de esta banda, que tanto su música como su puesta en escena son muy buenas y dignas de ver. Canciones como “Rock´n Roll Girl” o “Let me into your life” sonaron e hicieron que el rock retumbase por todo el recinto.

Rondando la media noche, hicieron su aparición The Beach Boys, con Mike Love y Bruce Johnston al frente, haciendo las delicias de los jóvenes y no tan jóvenes allí asistentes que terminaron bailando y coreando legendarios hits como “Surfin Usa” o “Good Vibrations”. Con esta actuación se dio por concluida la primera jornada, esperando a la del sábado.

El segundo día con el sol como invitado, se iniciaba con la Mississippi Queen & The Wet Dogs, banda de Soul, Rock, Blues, compuesta por Inés Eleuteria (Voz), The Malamute (Guitarra), Ander Alonso (Batería), Kike Mora (Bajo), Mikel Nuñez (Teclados).

He de decir que no conocía a este conjunto pero en cuanto Inés empezó a cantar, se me quedó la misma cara que los jurados de esos concursos que descubren a futuras estrellas. Entre el público allí asistente había quien ya les conocía y otros no, pero el comentario general era de estar gratamente sorprendidos. Pero una banda no solamente es su voz, tiene que estar respaldado por unos grandes músicos, esa guitarra que se te ponen los pelos de punta, conjuntados con el bajo y los teclados.

Su puesta en escena es muy buena y dieron muestras de ello con momentos de absoluta química entre los integrantes del grupo. No falto algún cover de alguna de sus musas del soul. El púbico se lo pasó en grande, bailando y tarareando alguna de sus canciones. En definitiva una gran actuación, que se hizo corta, así que habrá que esperar a poder verles en otra ocasión.

El siguiente en aparecer en escena fue Bill Homans profesionalmente conocido como Watermelon Slim. Músico de blues norteamericano que toca la guitarra y la armónica y fue acompañado por Bryan Shaw (Batería) y John Allouise (Bajo).

Su música puso a bailar al público y caldeó el ambiente. La puesta en escena es muy buena, Bill empezó sentado y terminó mezclándose con la gente a la vez que hacia sonar su armónica. Otro gran espectáculo que dejó muy buen sabor de boca.

Después hizo su aparición Kitty, Daisy & Lewis, conjunto Londinense cuya se aproxima al Rockabilly Revival, al Country vintage y a la primera generación de blues. Los hermanos Durham se alternaban entre sí los instrumentos. Una actuación que dejó muy buenos momentos y que será difícil de olvidar por el ritmo que contagió.

Cuando caía la noche sobre el recinto, algo grande se podía presagiar, el escenario se convirtió en un ir y venir de técnicos y demás personal preparando la siguiente actuación. Nada más y nada menos que Little Steven & The Disciples Of Soul, formación de Steve Van Zandt, guitarrista de la E Street Band que acompaña a otra gran leyenda, Bruce Springsteen, y que venía a presentar su último disco Summer of Sorcery.

Empezaron a salir los músicos, coristas , sección de vientos y en último lugar un Van Zandt con mucha energía y ganas de pasárselo bien. Canciones de rock combinadas con otros temas de diferente estilo de música hicieron vibrar al público allí asistente, que tenía muchas ganas de ver a esta leyenda.

Después de la tempestad, en su mejor sentido de la palabra, suele venir la calma y cerrando este festival de leyendas, tocaba el turno para Ben Harper & The Innocent Criminals, que nos hizo disfrutar de canciones como “Keep it Together”, “Alone” o “Please Bleed”, que fue ovacionada. Cerraron la noche y el festival “Call it what it is” o “Diamons on the inside”.

Broche final a un evento que no ha dejado indiferente a nadie.

 

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