Bill Callahan – Sala Bikini (Barcelona)

Desgraciadamente cada vez resulta más difícil encontrar músicos que hagan temblar las canillas de alguien cuando sale en escena. La incomprensible obsesión de algunos artistas por mostrarse “cercanos” a sus seguidores tendrá parte de culpa, imagino. Pero por emoción, respeto, estilo o lo que sea, Bill Callahan es uno de los últimos –o de los pocos- de su estirpe. Su presencia escénica, con una más que resaltable economía de medios, apabulla e intimida incluso a los siempre locuaces y ubicuos graciosos de salón. Ayer no se oía ni el vuelo de una mosca. Bueno, sin contar los tintineos de los cubitos de hielo cayendo en los vasos de los que no podían aplazar el gin tonic de las nueve por muy lunes que fuera.

Extrañamente programado en los primeros compases del festival Primavera Sound, la fecha no fue problema para llenar la sala Bikini atestiguando el poder de atracción de Bill Callahan, especialmente en su nueva etapa tras sus días como Smog. Apenas un año y medio después de su última actuación la reciente publicación de su nuevo disco, Apocalypse, daba la excusa para volver a presenciar a un músico que sigue en un estado de gracia impecable. Esta vez la actuación resultó menos cruda al contar con la ayuda de Matt Kinsey, que cuanto más ausente parecía más se sentía su guitarra, y a la batería Neal Morgan, al que ya pudimos disfrutar acompañando a Joanna Newsom y que incluso se mostró capaz de robarle algo de cancha a Callahan. Con este combo, el texano se atrevió a alejarse de las versiones de sus discos y prefirió dibujar nuevos rostros a sus canciones. Prácticamente tocó todas de su último disco –creo que solo faltó “One Fine Morning”-, muchas del “Sometimes I wish we were an Eagle” y, como no, otras de su días como Smog.

Bill Callahan sonrió en algún momento. Esta debería ser la noticia del día. Menos noticia es que hiciera un concierto de hora y media que nos mantuvo con todos los sentidos gozando de estar allí hasta el último segundo. Tendrá maneras propias del viejo testamento pero Callahan se proyecta hacia el futuro.

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